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World cup discount: el arte de regatear

Para disfrutar de zocos y mercados al aire libre, no hay nada mejor que conocer el arte de regatear. Acostumbrados como estamos en Europa a los precios fijos, a veces nos resulta difícil comprender la esencia del regateo. Tendemos a ser o demasiado blandos o demasiado duros, olvidándonos en muchos casos de lo divertido que es el proceso. Es cierto que regatear requiere mucho tiempo, pero también implica un intercambio social con la comunidad local que puede resultar muy gratificante.

No hay nada como conseguir que te hagan un corrillo mientras haces sudar la gota gorda al comerciante. Los aspavientos, las referencias a las familias y los mantras de "me estás robando" se suceden junto con gemidos de exasperación por ambas partes. Las risas de aquellos que ven a través del teatro del regateo irrumpen de vez en cuando, y no puedes hacer otra cosa que reir con ellos para soltar la tensión. En Filipinas es incluso más divertido; los comerciantes suelen ser mujeres de sonrisa fácil y grandes dotes teatreras. Siempre inician la conversación con un dulce "for you, special price, ma'am" (para usted un precio especial señora) o un "I give you discount" (le doy un descuento). Por supuesto, sabes que todo eso es mentira y que todos los que pasan por el puesto reciben un trato "especial", pero todo forma parte del juego. La primera oferta del comprador siempre suele producir una cara horrorizada en el comerciante, que se apresura a decir "this good quality ma'am" (esto es de buena calidad, señora). Regatear en Filipinas para el español es particularmente divertido, porque los números en tagalog han sido heredados del castellano, a si que un simple cambio en el acento (decir cuatrosentos en lugar de cuatrocientos, por ejemplo) permite una total comprensión entre ambas partes. Un amigo filipino me contó que su madre es una regateadora infatigable; mira siempre con suficiencia al producto mientras dice a la dependienta: "¿cuanto quiere por esta basura?". Supongo que es difícil encontrar el equilibrio entre el desdén y la mala educación, ¡especialmente cuando desconoces los límites de la educación de la cultura local!

En Camboya, sin embargo, hay que tener cierto cuidado a la hora de regatear porque el carácter dulce de las camboyanas (también son las mujeres las que comercian) suele ceder ante un turista agresivo. Esta tendencia ha ido reduciéndose en los últimos años a causa del desinterés del turista occidental en el regateo local, que está más inclinado a pagar lo que se pide antes que a regatear. El problema es que en sitios como Camboya, al turista le resulta difícil saber cuáles son los precios que deberían pagar por la mercancía. Un pañuelo de seda de buena calidad puede costarte de salida $15, para llegar a alcanzar los $7 de precio final. Sin embargo, muchos turistas occidentales cometen el error de pagar el precio inicial sin regatear. Desde nuestro punto de vista, $15 es una ganga si lo comparamos con los 30 o 40 euros que puede llegar a costarte el mismo pañuelo en Europa. Pero no regatear el precio está provocando una inflación de precios que afecta tanto al turismo como a la economía local. Por un lado, un aumento en el precio de los productos locales puede contraer las visitas turísticas, mientras que por otro lado, la población local puede tener problemas de acceso a productos locales sencillamente porque no pueden pagar los precios de los turistas. Asi que regatear es imprescindible para mantener el equilibrio económico de la zona. Lo que tenemos que tener en mente es que el comerciante no pierde dinero, porque si lo hiciera no te vendería el producto. En mi último viaje a Siem Reap (capital turística de Camboya) nos pasamos más de una hora regateando unas sedas tradicionales, tuvimos como contendiente a una camboyana encantadora, bastante joven, que no conseguía mantener su precio ante nuestra petición de recibir "World Cup discount" por haber sido campeones del mundo (increíble pero cierto, hasta en los pueblos más remotos de Camboya habían visto la final). Al final tuvo que venir su hermana a echarle una mano, ella estaba más curtida y en seguida metió la transacción en vereda. Ya era tarde y tras 20 minutos discutiendo por 1 dolar, se cansó del regateo y nos mandó a la cama con un precio con el que todos estábamos más o menos de acuerdo. Fue muy divertido. Lo mejor de ese momento es que ellas apreciaron nuestra simpatía y desparpajo, que les había provocado muchas risas. En los siguientes cuatro días fuimos reiteradamente a las tiendas de ambas hermanas y dedicamos mucho tiempo a cada transacción. Al final del viaje nos despedimos entre abrazos, fotos y promesas de que volveríamos pronto.

Este tipo de vínculos son difíciles de establecer si uno está rodeado por otros turistas, por eso es importante saber cuál es el mejor momento para regatear. No es lo mismo comprar a primera hora que por la tarde, ni tampoco lo es comprar a primeros o a finales de semana. Muchas veces, como turistas, no podemos elegir el momento de la compra, pero deberíamos saber que el mejor momento para comprar suele ser cuando se acerca el cierre y hay pocos turistas. Si el mercado está lleno de turistas, los comerciantes no van a bajar el precio porque hay muchos compradores. Además, dar un buen precio delante de otros compradores obligaría al vendedor a ofrecerles la misma oferta. Por eso, lo mejor es ir cuando están cerrando. Los puestos que ya han cerrado son aquellos que han hecho negocio y pueden retirarse pronto. Esto es un buen indicador porque los que siguen abiertos es porque no han vendido lo suficiente y están dispuestos a bajar algo más el precio para poder hacer caja. Otro detalle interesante a tener en cuenta si vives en un país donde se regatea es cuándo se cobra el sueldo. La gente de todas partes del mundo tiende a gastar el dinero en cuanto lo recibe, asi que las mayores ventas suelen coincidir con la recepción del sueldo. Ese, obviamente, es un mal momento para comprar porque la demanda es mayor. Asi que lo mejor es esperar a lo que nosotros conocemos como "final de mes", cuando todo el mundo va justo de dinero y a penas hay demanda en el mercado. Claro que esta es una opción sólo para los que viven en el país, el turista debe conformarse con ir a final de la tarde en un día poco ajetreado y derrochar simpatía y desparpajo pidiendo World Cup discount sin ceder fácilmente a la presión del comerciante.
 

Imagen de vWalker

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