Angkor: templos en la jungla

Ver las caras de arenisca del Bayon aparecer entre la espesura de la jungla es una de esas cosas que hay que hacer una vez en la vida. Más de seis siglos de abandono han transformado la piedra en un ente vivo que respira musgo y da vida a árboles gigantes de troncos blancos que nos recuerdan que la naturaleza siempre termina reclamando lo que hacen los hombres. Hace ochenta años, tan sólo unos privilegiados podían visitar las ruinas y disfrutar de una estancia de lujo en el fabuloso Grand Hotel D'Angkor. Los franceses se habían enamorado de su colonia desde que Mouhot hubiera "descubierto" los templos en 1860. Entrecomillo la palabra porque Angkor no fue nunca abandonada del todo; en 1431, tras el saqueo de la ciudad por parte del pujante reino de Siam, la corte se muda a Phnom Pehn. Atrás quedaron jemeres humiledes que siguieron erigiendo sus casas alrededor de los templos y monjes budistas vistiendo las estatuas de buda con vistosas sedas de color azafrán. Cien años después de que la corte abandonara Angkor, visitó la capital el portugués Diogo do Couto, le siguió el fraile español San Antonio de Quiroga, Antonio da Magdalena  y otros exploradores. Pero el discurso colonial exige que el colono juegue el papel de descubridor y salvador, y así Angkor fue "descubierta", reconstruida, diseccionada y analizada, iniciando más de cien años de estudio que nos permiten conocer un poco más el pasado de estos templos.

 


Hoy, los turistas han reclamado las escaleras imposibles que suben a la torre central de Angkor Wat, unas escaleras que hace más de siete siglos estaban destinadas sólo a los dioses. La sobreexplotación del yacimiento y la falta de sensibilidad por parte de los turistas está provocando un rápido deterioro de los templos. Las pisadas de más de dos millones de turistas al año, que siguen los mismos itinerarios que han marcado unas tour-operadoras más interesadas en el dinero que en la salvaguarda del patrimonio, están erosionando la arenisca hasta el punto de casi hacer impracticable el ascenso a los templos. El gobierno camboyano se divide entre sus deseos de proteger un patrimonio unico o aumentar los beneficios del turismo. De momento, se han construido escaleras de madera para evitar que las escaleras de arenisca sigan erosionándose. Pero la falta de control sobre los turistas sigue provocando daños. En mi última visita a Angkor, en el verano de 2010, me crucé con una turista francesa o belga que quiso llevarse un memento de su viaje raspando un bajorrelieve en su libreta de notas. Esta actitud me sorprendió, primero porque parecía de esos turistas alternativos de los que uno espera que tengan comportamientos responsables, y segundo por su falta de deferencia hacia el pueblo camboyano, dado que estoy segura de que nunca se le habría ocurrido hacer algo así en Notre-Dame o en Versalles. ¿Por qué todo vale en Camboya? ¿Seguimos manteniendo aquel planteamiento colonial en el que asumimos que tenemos derecho a todo? La actitud responsable del turista es imprescindible para proteger el patrimonio arqueológico, un patrimonio que además de no ser renovable, supone un elemento indispensable para mejorar la economía local. Es responsabilidad del turista garantizar la salvaguarda de los yacimientos haciendo uso del sentido común: no toques nada en las zonas de gran afluencia de público, porque si tu quieres tocar, también lo quieren hacer los dos millones de personas que vienen detrás de ti. Busca rutas alternativas para desviar el flujo de visitas hacia otros lugares (Angkor tiene más de mil templos esparcidos por el país que son poco visitados). Hay montones de cosas que podemos hacer para mejorar el impacto de nuestra visita, solo tenemos que usar el sentido común. Soy plenamente consciente de que en el caso de Angkor, hay poca información en castellano, y la que hay disponible se limita a panfletos turísticos con poca o ninguna información sobre la historia del pueblo jemer o sobre como ser un turista responsable. En los siguientes artículos iré diseccionando Camboya para explicaros cómo y cuándo debéis ir, qué lugares deberíais visitar y cómo se desarrolló la historia del magnífico mundo de Angkor Wat.

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