Un Obama planetario

Te pide que le prestes algo suelto y tú acabas dándole el número de tu cuenta del banco para que se sirva toda la calderilla que necesite ¿Qué es ése algo con el que se ha ganado la confianza y la esperanza del mundo? Ese algo se llama  liderazgo. Pero tan nuevo y diferente que no salimos de la sorpresa mientras desembalamos, intrigados, el contenido del paquete.

Obama ha demostrado un atractivo planetario y echar un vistazo apresurado a alguna de las muchas razones que lo explican, es una tarea apasionante. Simplifiquemos. Para empezar es un hombre, pero no un hombre cualquiera. Le miras, observas sus gestos, su fuerza tranquila, le escuchas y te das cuenta que todo en él es nuevo a estrenar. Que éste hombre sólo se parece  a sí mismo, que es único.

Nos ha llegado después de haber mezclado convenientemente en la cubeta lo más preciado de las cualidades humanas, sean masculinas o femeninas. Ser uno y ser lo otro. ¡Es tan necesario y tan raro de ver¡ Donde mejor se aprecia es mirando en su casa. Allí se entrena en la fórmula de los buenos equipos. Ves a esta pareja  y les votas. Está claro. Es un buen negocio: ¡tienes dos por el precio de uno¡. Es porque estamos ya en el siglo XXI y hay sindicatos verticales que ya no se deben acatar. Se acabó lo “del rey abajo, ninguno”. Es la democracia que ha dado síntomas de perseverancia y la gente ha ido a contarle a las urnas que ya no se acepta el ordeno y mando, que el PODER ya no es cosa de dioses. A lo mejor es por eso, pero lo cierto es que las mujeres le han votado en masa. Es natural, cualquier mujer sabe que el poder es eso con lo que te golpean de mil maneras en la cabeza.

Obama es negro, se dice, pero, en realidad, lo es al cincuenta por ciento. Hablemos con propiedad: es un mestizo. Con los mismos argumentos podemos decir que es blanco. Ah!, pero entonces estaríamos diciendo otra cosa… Sí, parece lo de siempre, no importa la historia compartida, ni los genes, sino lo que uno decide que se es. Es el problema de encerrarnos en una sólo opción , que nos volvemos simples, que renunciamos, o nos hacen renunciar, a ser múltiples. Pero en el fondo da igual porque la realidad es tozuda y lo que es ¡es¡, y Obama es mestizo, no hay más que verle. Todos los que a lo largo y ancho del mundo no son, ni nadie les dejaría ser,  blancos, han oído una voz que hablará por ellos. Fijémonos en ese pastor masai que ahora mismo escucha su radio mientras pastorea el  ganado. Está pensando, al escuchar las noticias, que ese tipo  “es uno de los nuestros”. Acaba de darse cuenta de que él, un humilde pastor de la sabana africana es “visible” para alguien, que para ese señor de los Estados Unidos de América del Norte él y sus vacas son “alguien”. Por eso ha sido votado por todos los que no son, ni podrían ser, enteramente blancos. O sea, la mayoría de la población.

Son tantas las  esperanzas que el mundo deposita sobre Obama que da miedo ¿Tendrá suficiente fuerza para sujetar las columnas de Hércules? De momento sólo  parece  una gratísima demostración de la fuerza con la que la especie humana   reinventa sus posibilidades de supervivencia; un ejemplo del resultado satisfactorio de la evolución darwiniana. Todos le agradecemos que no exhiba un poder fraguado en el miedo, la inseguridad y la debilidad, sino en la fuerza de ese gesto liviano y persistente , seguramente repetido en su vida hasta la saciedad, de levantar educadamente un dedo, pedir amablemente la palabra y decir todas las veces que haga falta: “Yo….!protesto¡

Ahora vemos alguien con gesto seguro y templado, reunir la asamblea, remangarse la camisa y dirigirse a su equipo: ¡Manos a la obra¡ Veamos (nótese el plural) qué arreglo tiene ésto”. ¿El problema? …. Esa debilidad  que tienen los dioses en ser humanos. Y nunca se sabe lo que puede llegar a hacer un humano. Para bien o para mal.

Imagen de pRubioRemiro

Comentarios

Deberes y derechos

Obama ayer pronunció estas cuatro palabras en su discurso, emocionante, en Chicago

servicio
sacrificio
responsabilidad
nuevo patriotismo

Ojala nuestros políticos usasen esos conceptos, en vez de estar enzarzados en abrir tumbas y heridas, en mirar al pasado y en acusarse mutuamente, enfrascados en egoismos nacionalistas y marketing barato. Que apelen a su responsabilidad y a la de los ciudadanos, en vez de siempre hablar sólo de más derechos, más pensiones, más consumo, más beneficios, más cuotas territoriales, más agua para ellos solos.

Pero no, en esta España de luchas civiles tenemos políticos en general peor que nosotros, cuando se supone que deberían ser la élite. No nos los merecemos.

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