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Crónicas Otomanas (V): Turquía también tiene su monte Rushmore

De la cosmopolita Estambul a mi actual 'base de operaciones', Kirazli, hay un abismo. Y no me refiero sólo a que aquella fuera una urbe excesiva en muchos aspectos y éste un pequeño pueblo en la Turquía asiática cercano a la costa. También lo es por la forma de relacionarse la gente con el forastero. Sin embargo, hay cosas que son inamovibles en una y otra. Y de una de ellas voy a hablar: de la omnipresencia de Mustafa Kemal Ataürk, el considerado -y con razón- padre de la Turquía moderna.

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Crónicas Otomanas (IV): Espronceda y su pirata tienen la culpa

Reconozcámoslo: José de Espronceda y su 'Canción del pirata' tienen la culpa de todo. Son los responsables de que muchos viajeros lleguen a Estambul y recorran una y otra vez en barco el Bósforo mientran juegan a recitar los célebres versos del poeta romántico español. Ya saben, esos de y va el capitán pirata,/cantando alegre en la popa,/Asia a un lado, al otro Europa,/y allá a su frente Estambul.Y la mayoría se olvida del Cuerno de Oro, ese brazo de mar que divide la parte europea de la ciudad turca en dos.

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Crónicas Otomanas (III): !!!Marchando bocata de pescado¡¡¡

No sé lo que opinirán ni Ferran Adrià ni Juan María Arzak, pero yo lo tengo claro. De Estambul uno no se puede ir sin comer un bocadillo de pescado a la plancha de los que ofrecen por 4 liras turcas (2 euros) en Eminönü, el puerto del Cuerno de Oro. Seguramente no sea la receta más elaborada de la gastronomía turca, pero puedo asegurar que después de una jornada de patear calles y mezquitas -éstas descalzo, por supuesto-, sabe a gloria.

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Crónicas Otomanas (II): Topkapi, Goytisolo y un servidor

Sé que lo que voy a decir ahora obligará a más de uno a llevarse las manos a la cabeza. Otros, sencillamente, discreparán... y con razón. E, incluso, habrá muchos que me critiquen con dureza. Supongo que sólo unos pocos me darán la razón o mostrarán cierto asentimiento con mis palabras. Pese a ello, lo voy a decir y escribir: a mí, el Palacio de Topkapi me deja frío. Sí, lo han leído bien.

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Crónicas Otomanas (I): ¿La Feria de Abril? No, Ramadán

Llegué a Estambul ayer, martes 10 de agosto de 2010, un día antes de que comenzase el Ramadán. Nunca había estado en un país musulmán coincidiendo con la festividad del ayuno del Islam y reconozco que me apetecía mucho poder vivirlo durante unos días...

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Kafka vive en los aeropuertos

Lo confieso. Mi relación con los aeropuertos es de amor/odio. Por un lado, me produce una sensación de bienestar saber que estoy a punto de emprender un viaje o, simplemente, de poner fin a un periplo y regresar al resguardo del hogar para descansar. Por otro lado, me saca de quicio toda la 'burocracia' viajera a la que obliga tomar un avión: facturar, sacar las tarjetas de embarque, hacer cola para subir al avión, pasar el control de pasaportes y, sobre todo, superar los cada vez mayores filtros de seguridad que se imponen.

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El peor viaje de mi vida... creo

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