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Crónicas Otomanas (IX): 'Colilla beach'

Retomo mis crónicas otomanas una vez de vuelta a España y con el sosiego que da sentarse a leer tranquilamente las notas de mi periplo turco. En ellas, como no podía ser de otra manera, hay recogidas cosas buenas, muy buenas, menos buenas y más de una mala. No hay viaje perfecto. Una de éstas últimas son las playas, un alto obligado cuando se viaja con niños y hace calor. Claro que lo que uno no se espera es ver convertido los arenales en auténticos ceniceros.

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Crónicas Otomanas (VIII): En busca de un tal Tales...

La región turca bañada por el Egeo es un libro de historia con muchísimas páginas. Es cierto que la mayoría de los turistas que vienen a aquí se limitan a cumplir con la 'obligación' de visitar las ruinas de Efeso y hacerse la foto de rigor ante la fachada de su célebre biblioteca de Celso.

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Crónicas Otomanas (VII): ¡Jesús, qué cara es la visita 'gratuita' a la casa de la Virgen!

No es mi intención en las próximas líneas criticar ninguna motivación viajera ni, mucho menos, la fe de nadie. Sirvan estas palabras de disculpa previa antes de lanzarme contra el mercantilismo que rodea la casa -o presunta casa, que en estas cosas nunca hay seguridad absoluta- donde murió la Virgen María. Por si alguien no lo sabía, hay quien asegura que está aquí, en Turquía, muy cerca de las ruinas de la ciudad griega de Efeso.

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Crónicas Otomanas (VI): Efeso y el enigma desvelado de las ciudades abandonadas

Seguramente haya sesudos estudios sobre el auge y declive de aquellas ciudades de la antigüedad que terminaron siendo abandonadas por sus habitantes. No dudo de que arqueólogos e historiadores habrán analizado hasta el último indicio para poner negro sobre blanco las causas de por qué lo que un día fueron prósperas poblaciones hoy sólo sean, en el estricto sentido de la palabra, montones de ruina.

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