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Una vuelta por Islandia (1): Nubes, claros y ¡¡¡terremotos!!! o como 'acojonarse' con la previsión metereológica

¿Quién no ha mirado una página de previsión meteorológica antes de partir de viaje? A todos nos gusta que el tiempo nos acompañe, que el cielo luzca azul en nuestras fotos y que no tener que lamentar la falta de un jersey en el equipaje. Al menos yo lo hago, y en este viaje por Islandia que comienzo a relatar con este post con mucho más motivo, porque pasar de los sofocantes 40 grados de Madrid a los 10 de Reykjavik le obliga a uno a cambiar el 'chip' sobre que tipo de ropa meter en la maleta. Lo que no esperaba cuando visité por primer vez la página oficial del instituto meteorológico islandés es que ésta me iba a dar mucha más información de la que yo esperaba, sobre todo de fenómenos naturales que nada tienen que ver con los que habitualmente nos deleitan nuestros televisivos hombres del tiempo.

Porque junto a la previsión de nubes, claros y lluvias a lo largo de las diferentes horas del día (algo muy útil en un país en el que se nubla, sale el sol y se ponen a caer chuzos de punta con la misma rapidez con la que en España los semáforos pasan del verde al rojo, y viceversa), también te informa de avalanchas, icebergs flotando en los mares cercanos y movimientos sísmicos registrados en la isla en las últimas cuarenta y ocho horas... Y estos últimos no son pocos, porque Islandia, situada 'a caballo' entre las fallas de América y Asia y casi con tantos volcanes como habitantes, lo de los movimientos telúricos es algo habitual y bastante lógico. Tanto que no me extrañaría que a los críos les enseñasen ya en la guardería que es un epicentro y cómo escapar de él con vida.

 

Es verdad que sabía que los terremotos en esta isla tan peculiar eran más frecuentes que en España las alertas por olas de calor, pero lo cierto es que no deja de asustar ver el mapa en el que se reflejan dónde se producen cada día más de una decena de movimientos telúricos. Rara vez superan los 3 grados en la célebre escala de Ritchet y que, por ello, la mayoría debe pasar totalmente inadvertida para los sufridos humanos que ponen sus pies sobre las tierras que los sufren, pero aún así es difícil evitar cierto escalofrío al ver los detallados mapas y pensar: 'joder, sí en la zona que ha habido hoy cinco terremotos voy a pasar dos noches'.

 

Por si fuera poco, estos eficientes meteorólogos islandeses también informan del riesgo de avalanchas de nieve y la presencia de icebergs en las cercanías de las aguas de la isla. Todo con un lujo de detalles que uno empieza a pensar que el que se encarga de realizarlo tras completa web sobre amenazas naturales muestra evidentes dotes para el sadismo, sobre todo con incautos viajeros como yo. De hecho, al final la posibilidad de que luzca el sol o caiga un chaparrón va a terminar pasando a un segundo plano y voy a empezar a preguntarme si mejor que un jersey o un forro polar va a ser más útil meter en la maleta un kit de supervivencia para catástrofes naturales. 

Imagen de oLopez-Fonseca

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