Clasificado en:

Rumbo a Cabo Norte (VI): ¡Un cangrejo para diez paellas!

Tras visitar Cabo Norte, el barco me ha llevado hasta Kirkenes, la última localidad de la Laponia noruega antes de entrar en territorio ruso. Allí he descubierto que la Naturaleza puede ser especialmente generosa con territorios en apariencia hostiles para la vida. Y si no me creen, dígamen ustedes que les parece la criaturita que sostengo en la imagen de arriba.

Sí, es lo que parece: un cangrejo. Claro que de este tamaño no estamos acostumbrados a verlos en las hispánicas paellas. En concreto, el de la imagen pesó nada menos que cuatro kilos y 200 gramos. Una nadería si tenemos en cuenta que en estas frías aguas se han llegado a pescar ejemplares de hasta ¡¡¡15 kilos!!! Lo llaman cangrejo real, una denominación que, dado su tamaño, considero de lo más adecuada.

 

Su nombre científico es Chaceon Affinis aunque a muchos quizás les suene más por su denominación rusa, Chatka. Y es que de este país, y en concreto en la península de Kamchatka, en la costa pacífica de Siberia, es originario este curioso crustáceo, que también es posible encontrarlo en las costas de Alaska y en las del norte del Japón. Su captura y exportación ha sido durante años un gran negocio en Rusia... tanto que en muchos lugares de este país ha comenzado a estar en peligro de extinción. Aquí en Noruega, sin embargo, el cangrejo real es algo así como un 'invasor'. No es originario de estas aguas, pero hace tiempo que se ha asentado, proliferado y, además, sin suponer un riesgo para otras especies, según algunos científicos.

De ello se han aprovechado los noruegos, que han descubierto un filón gastronómico -dicen que su carne tiene muchas proteínas y pocas grasas- y también turístico en este mostruo marino de largas patas. Por ejemplo, en Kirkenes se organizan 'safaris' para su captura.Te montan en una zodiac, te llevan a la zona del mar donde se encuentra a decenas y, si te atreves, te sumerges con un traje de neopreno a cogerlos sin mayor riesgo que la frialdad del agua. Aunque el chapuzón no es imprescindible, ya que los propios organizadores de la excursión hacen el trabajo 'sucio' y son ellos, la mayoría de las veces, los que bucean para cogerlos.

Luego viene lo bueno: comerselo. En ello recomiendo no dejar la iniciativa a nadie. Cocidos simplemente en agua de mar están deliciosos. En Noruega los suelen servir con algunas salsas, pero realmente no hace falta. Eso sí, la carne del cuerpo del animal no se come. Sólo se degusta la de las patas en un muy estudiado ritual en el que el último bocado, dicen, debe ser el de la carne que está más pegada al cuerpo. Aseguran que es la más sabrosa. Después de haber comido varias de estas largas extremidades, doy fe de ello. ¡Qué aproveche!

Imagen de oLopez-Fonseca

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado.
CAPTCHA
La siguiente pregunta es para prevenir el spam automático en los envíos.
Image CAPTCHA
Copy the characters (respecting upper/lower case) from the image.