Paco Nadal, Pedro Páramo y los pañuelos de tela

A Paco Nadal lo conocí ya hace algunos años. Coincidimos a orillas de un lago alemán probando bicicletas de montaña. Él subía las cuestas con una notable facilidad, mientras yo bastante hacía con enterarme hacia donde tenía que girar los manillares para poner la marcha adecuada que me permitiera superar con cierta dignidad el más ligero repecho. Desde entonces, nos hemos encontrado en bastantes ocasiones más. Una veces, en Madrid, donde vivimos los dos. En otras, en lugares cálidos. Incluso, rodeados de nieve. Y siempre hemos contectado bien. ¿Por qué? Por un detalle que puede parecer tonto: los dos usamos pañuelos de tela.

Lo descubrí leyendo su libro 'El cuerno del elefante' (National Geographic-Adventure-Press), en el que relataba un viaje por Sudán. En uno de los pasajes reconocía que él, en una costumbre heredada de su padre, siempre llevaba uno en su bolsillo. Yo, lo reconozco aquí, también. Desde entonces, lo miro con otros ojos. Con ojos de complicidad, de saber que cuando me lo encuentro hay algo en común que nos distingue de la mayoría de los mortales y que va más allá de nuestra pasión por los viajes: los pañuelos de tela.

Cuando llegó a mis manos su último libro, el premiado 'Pedro Páramo ya no vive aquí' (RBA), reconozco que busqué en sus páginas un nuevo guiño a lo pañuelos de tela. No lo encontré, pero no me importó. Lo que si hallé, sin embargo, fueron 191 páginas llenas de buena literatura de viajes. 191 páginas capaces de mostrarme la cara poco conocida de un país, México, al que aún no he ido. En seis pinceladas aparentemente inconexas, pero fuertemente ligadas, Paco dibuja como buen maestro impresionista todo lo que define realmente un país: su gente, su día a día, sus monumentos y, sobre todo, el ambiente que se respira en sus calles. Todo ello con la pasión que sólo puede poner el que hace algo que le gusta.Y a Paco Nadal, está claro, le gusta México, viajar y escribir.

Cada uno de esos seis pasajes es un viaje en apariencia aislado. Un recorrido con principio y final. Y, sin embargo, están fuertemente entrelazados unos con otros, hasta completar un retrato cercano y minucioso de México. En algunos, predominan las sensaciones del autor. En otros, los detalles históricos, sus anécdotas. Y no faltan, como en el capítulo titulado 'El Venado azul', la experiencia del autor en primerísima persona. ¿Cuál? Eso no lo voy a desvelar en estas líneas. Hay que desvelarlo leyendo, como yo descubrí hace ya bastantes años que Paco y yo teníamos algo en común: un pañuelo de tela en el bolsillo.

 

 

Imagen de oLopez-Fonseca

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado.
CAPTCHA
La siguiente pregunta es para prevenir el spam automático en los envíos.
Image CAPTCHA
Copy the characters (respecting upper/lower case) from the image.