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En la 'corte' de Merkel (5): el mejor kebab de Berlín o por qué esperar más de una hora de cola en un fast-food

Afile, lector, sus incisivos. No le importe empezar a salivar. Cuélguese la servilleta al cuello. Porque con este post inicio una serie de textos en los que recomendaré lugares para disfrutar de una buena comida en Berlín. Eso sí, no espere restaurantes de constelaciones Michelín ni impersonales locales de cadenas aún más impersonales. Lo que les propongo a partir de estas líneas son lugares donde comer con las tres ‘B’: bueno, bonito y barato. Aunque quizás me estoy pasando. Eliminemos la ‘B’ de bonito y quédense con bueno y, sobre todo, barato. Algo fundamental en estos tiempos de crisis. Y para empezar nada tan berlinés como un kebab.

Sí, ya sé que el kebab es una comida típicamente turca, pero no olvidemos que en Alemania está asentada la mayor comunidad de nacionales de este país  fuera de sus fronteras. Y, por lo tanto, el kebab se ha convertido para Berlín en una cuestión de estado. Pasear por sus calles es, de hecho, ver una sucesión de locales donde ofertan este bocadillo de carne, ensalada y salsa en dura pugna con el ‘superberlinés’ currywurst (aunque de este hablaré en otro post), por lo que conviene seleccionar bien antes de hincar el diente. Y el ganador es…… Mustafa’s Gemüse Kebap, un pequeño kiosco callejero en el número 32 de la calle Mehringdamm (Metro Mehringdamm).

Un poco alejado del centro, su localización es, sin embargo, muy sencilla. Primero, porque está justo al lado de la boca del metro y, segundo, porque tan inconfundible como su cartel luminoso con el nombre es la cola de ¡¡¡¡decenas de personas!!! que a diario esperan pacientemente para disfrutar de su sabor. ¿Cuánto? Yo tuve que esperar cerca de una hora y media. Sí, puede sonar extraño hablando de un fast food, pero fue así. La siguiente pregunta es si mereció la pena la espera. Si soy sincero, sí. Sin lugar a dudas es el kebab más sabroso y original que he comido, incluidos los muchos que he disfrutado en la propia Turquía o los del barrio cristiano de Damasco, cuyos sabores aún perduran en mi memoria.

Y el secreto está varios ingredientes originales que sus cocineros introducen en el pan a la vista de todos. Tomen nota: a la consabida carne de cordero o pollo, en Mustafa’s Gemüse Kebap añaden verduritas asadas, queso blanco desmigado y hasta tres salsas, que se pueden elegir por separado, de dos en dos o las tres juntas (cuidado, una pica bastante). Y para rematar, un chorrito de zumo de limón natural. Todo ello en raciones generosas que hacen que con un solo döner Kebab o un dürum uno quede más que saciado. Para completar el menú, recomiendo beber ayran, esa bebida con leche rebajada con agua y sal tan digestiva, y hacerse con un buen cargamento de servilletas, porque los jugos no respetan los límites del pan en el que están incluidos tantos ingredientes. Lástima que también haya que comerlo de pie, porque después de cerca de una hora y media de pie apetece sentarse unos minutos para disfrutar un bocado tan exquisito como barato. Porque esa es otra: su precio, por debajo de la media de sus ‘colegas’ españoles.

En el próximo post hablaré donde comer los mejores currywurst sin castigar el bolsillo. Hasta entonces, no saliven demasiado, por favor. 

Imagen de oLopez-Fonseca

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