Clasificado en:

En la 'corte' de Merkel (3): Cambias más rápido que un semáforo berlinés y otros 'fistros' germánicos

Los berlineses tienen fama de rebautizar toda nueva construcción que surge en su skyline con un nuevo nombre cargado de ironía y sentido del humor. Así, en la capital alemana hay una 'ostra embarazada' que es en realidad un centro cultural, y una 'muela rota' que remite a los restos de una iglesia destrozada durante la Segunda Guerra Mundial. De lo que no hay constancia, sin embargo, es de que los berlineses disfruten de las metáforas y los símiles de un Chiquito de la Calzada local... y eso que de haberlo tendría muy fácil encontrar su particular retahíla de 'fistros de las praderas'.

Así, por ejemplo, los semáforos de la capital alemana, además de contar con el célebre Ampelmann (ese hombrecillo con sombrero que señala cuándo hay que pasar y cuándo esperar), deben tener el record mundial de velocidad de cambio. Si alguien (queda excluido Usain Bolt) es capaz de cruzar una calle antes de que el muñeco verde cambie a rojo tiene premio seguro. Hay momentos en los que uno tiene auténtico estrés atravesando las calles y complejo de 'preparados-listos-ya'. Al final voy a terminar cogiéndole manía al simpático personaje.

Otra metáfora que seguro que usaría el Chiquito germano sería la de "eres más complicado que elegir un billete en el metro berlinés". Mientras en Madrid para subir al suburbano sólo se requiere sopesar cuatro opciones (billete de un trayecto, de diez viajes, abono mensual o tarjeta de turista), para hacer lo mismo en la capital germana uno debe hacer un master en administración de empresa . Primero hay que elegir si se quiere para las zonas A y B, para la B y C, o para A, B y C. Luego, si lo queremos sencillo, de cuatro viajes, de un día, de una semana, de un mes... Y, luego, si la tarifa es normal o reducida. Por si no fuera suficiente con eso, aún hay más opciones, incluido el billete de turista o el billete para cinco personas por todo un día... con sus respectivas áreas y reducciones.Un auténtico galimatías digno de un simil de Chiquito y de un manual de uso de cien páginas.

Claro que para leerlo uno tendrá mucho tiempo porque las máquinas que los expiden (aquí no hay taquilleros que valgan) son más lentas que "el caballo del malo". De hecho, la pantalla avisa al viajero que cuando solicita varios billetes de una tacada puede tardar más de un minuto en imprimir cada uno de ellos. Ya he perdido en más de una ocasión el metro por culpa de la 'reducida' celeridad de la maquinaria germana en estos menesteres. En esos momentos uno se acuerda de Chiquito y de la madre que parió al fabricante del ingenio.

Imagen de oLopez-Fonseca

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado.
CAPTCHA
La siguiente pregunta es para prevenir el spam automático en los envíos.
Image CAPTCHA
Copy the characters (respecting upper/lower case) from the image.