De viaje por 'guayominí' (7): El 'picadero' menos discreto del mundo o la activa vida sexual de Jorge IV

El diccionario de la Real Academia Española de la lengua define la palabra ‘picadero’ en su segunda acepción como “casa o apartamento que alguien dedica a sus encuentros eróticos de carácter reservado”. Es decir, que un buen  ‘picadero’ debe tener como una de sus principales características la discreción. Un importante detalle que pasó claramente por alto el que a comienzos del siglo XIX era el Principe de Gales, y terminaría subiendo al trono inglés como Jorge IV, cuando mandó construir en la localidad costera de Brigthon el escenario de sus numerosos escarceos amorosos: el Royal Pavilion, un palacio de exóticas cúpulas y torrecillas que llama más la atención que las andanzas de Belén Esteban por los platós de televisión. El peor lugar para mantener en secreto un desliz ‘coronado’.
 
Lo cierto es que Jorge IV dedicó durante su vida más tiempo a las mujeres que a los asuntos de Estado, lo que explica que tuviera una amplísima lista de amantes (se asegura que tuvo más de 7.000 amantes y que de todas ellas guardaba un mechón de cabello) que incluían desde sencillas esposas de médicos hasta nobles rusas, sin olvidar alguna que otra actriz. Y todo ello mientras mantenía a la vez un matrimonio ilegal con una católica y otro oficial con una prima suya con la que se había casado por imposición de su padre, Jorge III. En todo este maremágnum de alcobas y cornamentas reales, sazonadas con un buen número de hijos nunca reconocidos, el monarca necesitaba un ‘picadero’ alejado de Buckingham Palace y así surgió el Royal Pavilion, según recogen los libros de historia.
 
De hecho, el extravagante palacio, cuajado de elementos arquitectónicos indios y chinos, fue levantado entre 1815 y 1824 cuando Jorge IV fue elegido príncipe regente tras la enfermedad mental de su padre, quien siempre se opuso a su estilo de vida ‘alegre’ de su futuro heredero. De este modo, lo que antes era una simple casona de campo al borde del mar transformado en humilde pabellón donde acudía habitualmente el príncipe para disfrutar del saludable ambiente marino y su esposa secreta, se convirtió con el paso de los años y la inversión de un buen puñado de libras esterlinas en el excéntrico palacio cuyo interior no sólo servía de cobijo a las aventuras sexuales del soberano, sino para que diera rienda suelta a otros placeres del cuerpo que le hicieron sufrir pronto de obesidad y de gota. De hecho, su cocina, al frente de la cual puso a un chef francés, acogía todos los adelantos de la época para dar de comer a la peculiar corte que le rodeaba al en sus  estancias en la ciudad costera.  
 
Y todo ello, por supuesto, sin ir al Ikea para amueblarlo. Célebre es la lámpara de techo con forma de dragón que cuelga del comedor principal, sin olvidar la bóveda cubierta de escamas doradas de la sala de música. El único ‘sueco’ del lugar era el propio príncipe, que hacía oídos sordos a las críticas que levantaba en la cercana Londres su costoso ritmo de vida.
 
A su muerte, a los sucesores de Jorge IV tanto lujo y exotismo no les terminó de convencer y la reina Victoria decidió trasladar definitivamente la residencia veraniega de la monarquía británica a la isla de Wight. Tras llevarse de vuelta a Londres gran parte de las riquezas y obras de arte que contenía el edificio, la casa real británica vendió el Royal Pavilion a la ciudad para que le diera el uso que considerada oportuno. Así, fue salón de té, hospital de campaña, estación de radar, sala de conciertos… y un largo etcétera que concluye con su función actual: punto de interés turístico inevitable en cualquier visita a Brigthon. Los lugareños, a pesar de tenerlo más que visto, también lo eligen para celebrar sus banquetes de boda. Si Jorge IV y sus numerosas amantes levantaran la cabeza….

 

Imagen de oLopez-Fonseca

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado.
CAPTCHA
La siguiente pregunta es para prevenir el spam automático en los envíos.
Image CAPTCHA
Copy the characters (respecting upper/lower case) from the image.