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Crónicas Otomanas (VII): ¡Jesús, qué cara es la visita 'gratuita' a la casa de la Virgen!

No es mi intención en las próximas líneas criticar ninguna motivación viajera ni, mucho menos, la fe de nadie. Sirvan estas palabras de disculpa previa antes de lanzarme contra el mercantilismo que rodea la casa -o presunta casa, que en estas cosas nunca hay seguridad absoluta- donde murió la Virgen María. Por si alguien no lo sabía, hay quien asegura que está aquí, en Turquía, muy cerca de las ruinas de la ciudad griega de Efeso.

Hay que ir, de hecho, por la carretera que lleva a una de las entradas al recinto arqueológico, aunque en este caso se sobrepasa y se continúa durante cerca de siete kilómetros más mientras el asfalto asciende una colina. Una vez llegada a la cima, nos espera la primera sorpresa. Sin bajarnos del coche, ya no están cobrando: 12,5 liras turcas (algo más de 6 euros) por cada adulto. Por fortuna, mis hijas no pagaron. Se entra así en un aparcamiento abarrotado de autocares y algún que otro coche, donde se deja el vehículo.

Se inicia así un pequeño paseo que debe llevar a la humilde iglesia levantada en el siglo VII sobre lo que se supone que eran los cimientos de la casa donde vivió los últimos días las madre de Jesús junto al apostol San Juan. Eso sí, antes hay que pasar por una cafetería con numerosas mesas al aire y una bien surtida tiendas de 'souvenirs' donde se entremezclan los crucifijos, con los rosarios musulmanes y pequeñas botellitas llenas del agua supuestamente milagrosa que brota de una fuente que hay allí. También hay una oficina de correos donde, por supuesto, admiten las postales que los visitantes, previo pago, quieren enviar a sus amigos y familiares con el matasellos del lugar.

Finalmente, y tras pasar junto a una pequeña misa 'de campaña' que en el momento en el que yo acudí se estaba oficiando en inglés, se llega al templo. Dentro, los fieles se arrodillan y rezan. Al fondo, los recuerdos que dejaron los tres papas que visitaron el lugar. Todo ello acompañados de numerosos 'gendarmes' turcos que protegen el lugar con un despliegue que no había visto en ningún otro lugar de Turquía.Tras salir de la iglesia -y después de que mis hijas se empeñaran en encender sendas velas como veían hacer a los otros visitantes- se hace un camino en el que se pasa por la fuente santa y un muro donde los musulmanes hacen visibles sus peticiones anudando trozos de papel. Después de eso, de nuevo el café y las tiendas de recuerdos. Y se acabó.

Cuando acabé la visita, y un tanto indignado por lo pagado, miré con detenimiento la entrada por la que había pasago 12,5 liras turcas. Allí, en inglés, se destacaba que la visita a la casa de la Virgen ¡¡¡era gratis!!! para luego añadir que el 'simbólico' dinero abonado iba en beneficio del municipio de Selçuk, la localidad turca a cuyas afueras se asienta el reciento. Menos mal, porque yo ya pensaba que aquello era un santuario para banqueros...

Imagen de oLopez-Fonseca

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