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Crónicas Otomanas (III): !!!Marchando bocata de pescado¡¡¡

No sé lo que opinirán ni Ferran Adrià ni Juan María Arzak, pero yo lo tengo claro. De Estambul uno no se puede ir sin comer un bocadillo de pescado a la plancha de los que ofrecen por 4 liras turcas (2 euros) en Eminönü, el puerto del Cuerno de Oro. Seguramente no sea la receta más elaborada de la gastronomía turca, pero puedo asegurar que después de una jornada de patear calles y mezquitas -éstas descalzo, por supuesto-, sabe a gloria.

Junto al puente de Galata, hay atracados tres barcos repletos de luces de mil y un colores en los que preparan estos bocadillos a una velocidad que ya quisiera para sus hamburgueserías Ronald McDonald. En menos de quince segundos, le preparan a uno un bocata con un pescado abierto y hecho a la plancha (aún no he identificado la especie concreta, pero cuando lo sepa informaré en este blog) acompañado de un poco de ensalada de lechuga y cebolla. Te lo dan envuelto en papel y te cobran. Luego te sientas en una de las mesas que hay junto al barco, y donde hay una botella de concentrado de limón y sal, y te lo zampas tan ricamente. Incluso, por 1,5 liras turcas puedes añadir un vaso relleno de pepinillos y col en vinagre. Por 2 liras más, te compras un refresco y por 1 lira, una botella de agua mineral. Lo único que eché en falta fue poder comprar una Efes Pilsen, la cerveza local, pero ya se sabe que no hay nada perfecto... ni siquiera para Adrià y Arzak.

Otra recomendación. Pasarse por Tarihi Sultanahmet Köftecisi, un restaurante situado justo al lado de la Mezquita Azul y Santa Sofía y donde por 10 liras turcas le sirven a uno un plato de Köfte, la bolas de carne picada hechas sobre las brasas que saben a gloria. Todo ello acompañado de un Ayran, el yogur con agua y sal que tan bien acompaña a los platos de carne turco. Al principio puede asustar que esté lleno de turistas -aunque la guía Lonely Planet no lo recomiende-, pero cuando entras y te sientas en sus mesas te das cuentas de que es muy apreciado por los estambulitas... buena señal.

Y para la sobremesa, nada como bajar por Alemdar Cadessi y entrar en el Cafe Han, un lugar donde tomar un te turco (1 lira turca), fumarse un narguile (12 liras turcas) y tomarse un empalagoso pastelito mientras se echa un partidita de backgamon recostado en cojines. Lástima que su simpático propietario, que siempre termina hablando de su amigo gallego y pintor, se empeñe en tener en las teles del establecimiento vídeos musicales de música pop a un volumen demasiado alto. Al menos no sale Arguiñano con sus recetas y su perejil. 

Imagen de oLopez-Fonseca

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