Queremos tanto a Manu

En Ruta con… Manu Leguineche    

Las paradojas de la vida hicieron que personas  como Manu Leguineche,   corresponsal y escritor , que ha  estado en primera línea  de muchas de las guerras de los últimos  40 años, decidiera disfrutar de lo que él irónicamente llama paz interior, en Brihuega, un pueblecito de la provincia de Guadalajara.

 Acompañado siempre de los suyos, entre los que se incluye su gato Muqui, Manu transmite inteligencia, serenidad y un sentido del humor exultante.Quienes hayan tenido la suerte de compartir con él una charla sabrán que no exagero si, imitando a Cortázar, añado: ¡Queremos tanto a Manu!Con dos copas de cava que heredó de sus padres brindamos por la hermandad y una nueva amistad.   ¿Qué tal te trata Brihuega? ¿Cómo has venido a parar a este pueblo de la Alcarria?  El año del derrocamiento de Marcos en Filipinas− yo cuento los años por las guerras, golpes de estado visitas del Papa (risas) − el año 86 ya había publicado 47 libros insufribles sobre conflictos en el mundo y quería regresar al campo porque yo nací en el campo. Había leído el libro

de mi amigo Camilo José Cela El viaje a la Alcarria y me compré un casa a unos 15km de aquí, en La Mata, sin agua ni luz, aislado de todo, en medio de un paisaje único. Pasé largas temporadas, la verdad es que fui muy feliz,  hasta que mi familia y amigos me convencieron  para que me viniera a  Brihuega porque me puse muy enfermo y allí no podían atenderme los médicos.

 

¿Cambias de identidad cuando viajas?

 

Lo he tenido que hacer para pedir visados. Durante la  revolución  en Indonesia me hice pasar por un especialista en lepidópteros,en mariposas. A veces ha colado adquirir otra personalidad. Pero te recomiendo que si vas a investigar sobre mariposas no lo hagas  en países donde exista un conflicto bélico.

 

De repente se oye el tañido ensordecedor  de las campanas  que están frente la  casa de piedra de Manu. Detenemos la conversación y Manu, con la mirada perdida prosigue:

 

− No es hora de misa, a lo mejor se está inundando el pueblo y nosotros sin enterarnos. Aquí tocan campanas a todas horas. Un inglés amigo de Jesús, el jardinero que viene todas las tardes, dijo que Brihuega era: toros, fiestas y campanas. Aquí hay que aprender a convivir con las campanas.

 

¿En qué lugar te ha resultado más fácil hacer amigos?

 

No creas, no me  resulta fácil  porque soy muy huidizo debido a mi timidez, pero en general me desenvuelvo mejor con los pobres, los del llamado tercer mundo.

   

¿Para qué te sirvió la experiencia de dar la vuelta al mundo?

 

La vuelta al mundo me permitió conocer a los americanos tal y como eran y muchos   trucos  para  pasar sin ser sospechoso de nada por las fronteras. Los lugares que veías en el mapamundi estaban a tu alcance. Me pasó una anécdota muy divertida justo cuando regresé.

 

Cuenta, cuenta

 

Estaba en Madrid y me iba a ver a mis padres a la Rioja  en tren. En el compartimiento dos señoras estaban colocando sus maletas, que si las pongo aquí, que si las pongo allá y yo esperando, hasta que me harté y coloqué las mías. Una de ellas dijo: “hay que ver como se nota que estos españoles no han viajado”.

 

Anécdotas

 

En la guerra India − Pakistán descubrí que la guerra tiene un lado risible. Era mi bautismo de fuego como corresponsal y subiendo por una de las  estribaciones del Himalaya, nos encontramos con un  pelotón de soldados indios se habían perdido y  nos peguntaron a nosotros dónde estaba la guerra.

 

Otra

 

Estaba con Vicente Romero en Vietnam y fuimos a Camboya. Al llegar a la isla de la muerte, para combatir el fúnebre aspecto de lo que allí se vivía, me puse a cantar  lo que he cantado siempre: Granada.

 

Podrías llenar un libro entero con anécdotas de taxistas pero con una de momento ya hago.

 

En una ocasión, me detuvieron  en el Líbano y  cómo fuimos en  taxi  pretendían que pagara yo la carrera.

 Lo bueno si breve 

Una frase tuya: “El hombre está formado de cuerpo, alma y pasaporte”…Pues  que me siento un genio (Risas)

 

Mi próximo proyecto… Estoy un poco vago. Sí, sí. Me gustaría volver a alguno de los sitios por donde pasé y quizás me gustaría que fuera Birmania.

 

Curiosidad, libreta, boli, cámara y…radio de onda corta

 

Un local…soy fadista. Donde haya un buen fado de Amalia Rodríguez.

 

Una playa… La de Laga, en Vizcaya. Me trae recuerdos y es bonita.

 

Una montaña…El Monte Oiz, de mi tierra. En frente de la casa donde yo nací. Desde la ventana veía las brumas del monte Oiz.

 

Un recuerdo…Un profesor que me aprobó porque fui a clase un día. No había asistido en 10 años.  Yo no podía con la sociometría y me aprobó y me convirtió en una gloria del periodismo internacional.

 

Gracias MANU         
 
 
Imagen de mSalvador

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