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Granada testigo de creatividad y tragedia

 

 

En los años 20 y 30 Granada se convertía en un vergel de arte y cultura. Los cafés y casas de comidas se convirtieron en centros de encuentro de intelectuales y artistas, pero también lo fueron los cármenes y cortijos. Entre esas paredes con jardines brotaba y crecía uno de los momentos más importantes de nuestra historia ilustrada. Momento que quedó sesgado o exiliado, por la fatalidad de la guerra civil y la posguerra.

 

Manuel de Falla, Hijo adoptivo de Granada

El compositor gaditano Manuel de Falla, encontró en la íntima y femenina ciudad de Granada, la inspiración para incubar, crear y desarrollar, parte de sus más trascendentes pentagramas.Con la exclamación ¡Ah! Saludó el autor de “El amor brujo” a la Alhambra de Mohamed Benalahmar, la primera vez que la vio allá por el año veinte.

En la colina sur de la Alhambra, en la calle Antequeruela alta se encuentra el Carmen del Ave María, lugar de residencia del maestro durante los últimos años de su estancia en España, antes de emigrar, dicen algunos, exiliarse, dicen otros, a Argentina, donde murió en 1946.

La casa Museo desde donde se observa en palabras del propio Falla: “El panorama más hermoso del mundo”, refiriéndose a la Vega Granadina, conserva el ochenta por ciento de los objetos y enseres, que pertenecieron al compositor.Durante mi visita al carmen, Federico y Francisco, gestores, conservadores y guías de lujo me preguntaron: — ¿Sabes qué es un Carmen?—Sí—contesté. –Vuestra construcción tradicional de una casa con jardín—. Matizaron que el jardín permanecía oculto en el interior y que ese era el detalle más definitorio de un carmen.

Es exclusivamente para uso y disfrute de los propietarios e invitados, sin que pueda verse desde afuera.Manuel de Falla fue un hombre devoto y meticuloso. En la planta superior, en el lugar que ocupó su habitación, sorprende una vitrina de considerables dimensiones con la imagen de la Virgen. Tamaño desproporcionado comparándolo con el de su lecho, que más bien parece el de un infante. En unos estantes permanecen sus anteojos, recibos de alguna compra y medicinas a medio usar.

Como anécdota de su carácter comentar que en cierta ocasión le enviaron un plato de cerámica como regalo. El plato llegó hecho añicos debido a un golpe sufrido durante el transporte. Falla lo devolvió al remitente y le solicitó que por favor lo arreglara y se lo hiciera llegar de nuevo.

Seguramente el maestro estaría interpretando, alguna pieza en su piano Pleyer, (—En esta casa el piano se interpreta, nunca se toca— decía.) cuando le comunicaron la invasión de Polonia por parte de Hitler. La triste noticia unida a la situación de una España destrozada y la invitación para dirigir varios conciertos en el Teatro Colon de Buenos Aires, actuaron como detonante para que Falla colocara cuatro pertenencias en su maleta, realizara un detallado inventario de cuanto dejaba en su carmen de Granada y junto con su hermana partiera hacia Argentina para no volver.Atrás quedaron las soleadas tardes granadinas en el carmen Ave María junto a amigos procedentes de todo el mundo: pintores, músicos, escritores... figuras intelectuales de la década de los años veinte y treinta, y sobre todo atrás quedaba un hecho que afectó para siempre al maestro: El asesinato de su amigo, el poeta: Federico García Lorca.

 

Federico García Lorca

Lorca nació un 5 de junio de 1898 en Fuente Vaqueros, un pueblo de la hermosa Vega Granadina. La Vega que Falla veía desde su balcón ¿Recuerdan?En su casa natal, la primera abierta al público de toda la ruta Lorquiana, se conservan su partida de nacimiento y de bautismo, fotos de la niñez, manuscritos y legados familiares de amigos suyos como el de Ana María Dalí.

El paisaje de álamos que circunda Fuente Vaqueros inspiró los primeros versos del poeta.

Las alamedas se van/ pero dejan su reflejo...

Posteriormente la familia García Lorca se trasladó a Valderrubio, a una finca rodeada de cuadras y cobertizos de labranza. En este lugar, Federico escribió algunos poemas del Romancero Gitano, para muchos su obra más lograda, estrofas que permiten hablar a los sentidos por si mismos y donde aparece una de las claves Lorquiana: la defensa del débil.

¡Oh pena de los gitanos!

Pena limpia y siempre sola.

Oh pena de cauce oculto

Y madrugada remota!

 

Sólo vivieron dos años en la finca, pero Federico pasó en ella muchas temporadas de estío, creando versos.Una vez abierta al público, los vecinos han ido devolviendo el mobiliario que la familia les regaló cuando se exiliaron durante la guerra civil.

 

En la huerta de San Vicente nº 6

Integrada en la actual Granada, se encuentra la casa donde el poeta pasó los veranos del 26 al 36 y los días previos a su detención y asesinato.El Cortijo está rodeado de un parque creado en homenaje al poeta y gracias a ello salvado de la especulación urbanística. La entrada está presidida por dos cipreses plantados por Federico y Francisco García Lorca, aunque la huerta tiene poca sombra para guarecerse durante los infernales días del verano. El mobiliario continúa tal y como estaba en la época, incluido el piano de cola que interpretó Falla en varias ocasiones, y el gramófono La voz de su amo, con un vinilo en el que podía leerse el título de la canción popular Pajarillo Barranqueño.

Granada está hecha para la música, porque es una ciudad encerrada”. “Granada no puede salir de casa”.

En su dormitorio llama la atención el escritorio “Su fábrica de hacer versos”. Allí creó, entre otras, las obras Yerma y Bodas de sangre.

 

Si muero,Dejad el balcón abierto.

 

Del Barrio del Albaicin sale la antigua carretera de Murcia, un puerto montañoso por el que se llevaron al poeta detenido hacia El Fargue. El poeta permaneció en una antigua factoría de pólvora. Los vecinos del lugar dicen que todavía se siguen realizando algunas pruebas con pólvora porque de cuando en cuando se oyen explosiones. La fábrica, medio en ruinas, abarca una enorme extensión del pueblo y, con sus alambradas, se asemeja más a una cárcel que a una fábrica.

Desde la capital, Manuel de Falla intentó convencer a las autoridades para que liberaran a Federico, pero el poeta estaba ya sentenciado. Fue quizás sentado en un peñasco de la Sierra de Alfaguara, observando las extensiones de olivos y jugando con una ramita entre los labios, que el falangista que decidió el destino de Lorca, quiso marcarse un tanto ante sus compañeros y pronunció la fatídica frase:“A estos les dais café” (Camaradas Arriba la Franja Española) y dos banderilleros, un maestro de escuela y el poeta fueron conducidos en camiones hacia el barranco de Víznar y fusilados la madrugada del 19 de agosto de 1936.En la partida de defunción de Lorca se lee que falleció a consecuencia de heridas producidas por hechos de guerra.Me resulta curioso como habiendo visitado la casa natal de Fuente Vaqueros, la de Valderrubio, la de Huerta San Vicente y hasta incluso el lugar donde lo fusilaron, es en el camino hacia el barranco de Víznar, donde la presencia de Lorca se percibe más próxima. La tupida vegetación, el silencio de la Sierra, la multitud de curvas en el camino que obligan a aminorar y a acelerar constantemente la marcha, pudieron parecerle a él que le esperaba una muerte distinta en cada curva, porque había tantos Lorcas como poemas. La última curva pudo ser su metáfora final.

...un silencio donde resbalan valles y ecos y que inclina las frentes hacia el suelo...

Imagen de mSalvador

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