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Marta Salvador

Manoa

Supongo que el viaje nos ayuda a deshacernos de ciertos lastres inútiles del sedentarismo de occidente y además nos enseña que el ombligo es sólo la cicatriz del cordón umbilical y no el centro del mundo. Como privilegiada de haber nacido en este lado creo que debo intentar entender a los que lo hicieron en el otro.

 
  • Biografia: 

    A los 17 trabajé un año en Suiza. A los 24 disfruté siendo hippie en  Formentera. A los 30 recorrí Sudamérica sin prisas ni billete de vuelta y  convertí aquella tierra en mis otros lugares. Después vinieron más aeropuertos  y más estaciones. A los 36 me convertí en freelance y, aquí estamos, colaborando con esta estupenda tribu que forman los chicos y chicas de Altaïr.

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