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Descalzos por la vida

Nunca en la vida había visto, ni experimentado, el ir descalza en un lugar que no fuera la playa o mi casa…

Templo, monasterio, buda, conceptos que implican la actitud de descalzarse…

Primera visita a un templo, seguimos el ritual de zapatos fuera… no es posible calcetines ni ninguna otra protección… ohhh!!! El suelo quema!!!! y de pronto, sólo puedo ver miles de pies descalzos a mi alrededor; grandes, pequeños, anchos… pero invariablemente, todos sucios!!!.

Me siento desnuda sin mi aislante del mundo… parece mentira lo que puede hacer una suela!!

Poco a poco, voy caminando y la verdad es que casi miro más los pies de la gente que los diferentes budas que adornan todos los rincones del templo; hay budas y pies por todos lados!!!.
¿Qué sentirán esas personas?? ¿les quemarán las plantas de los pies tanto como a mi??.

Mis pasos son vacilantes, pero estoy dispuesta a experimentar lo que con tanta naturalidad hacen los devotos birmanos, así que sigo adelante!!.

Al cabo de un rato, siento que al no haber “barreras”, las sensaciones a través de los sentidos, consiguen transformarse en emociones más rápidamente. Conexión directa tierra-mente.

Miro alrededor y veo a gente de todas las edades arrodilladas o sentadas de esa manera tan especial, en silencio y con profunda fe.
Siento como si de cada una de ellas se elevara una burbuja ingrávida e invisible que encerrara sus más ansiados y ocultos deseos. Ruegos que ascienden como pompas de jabón hacia un cielo azul y lejano… peticiones, agradecimientos, ofrendas, flores, inciensos, pequeñas sombrillas multicolores, todo un mundo que flota entre la realidad y la fantasía más colorista.

Camino y camino… cada vez con paso más firme sintiendo a través de mis pies descalzos el calor ardiente de las emociones que duelen, la tibieza de la ternura, las piedras pequeñas que se incrustan como obstáculos irritantes en la vida, la superficie lisa de las cosas fáciles, los tramos resbaladizos de las situaciones inesperadas…

Siento ahora que es bueno caminar descalzo por la vida, te ayuda a comprender muchas cosas. Deshacerte del “aislante” es un acto de humildad y de conexión con la realidad física; conectas con la tierra que es capaz de transformar las sensaciones en emociones.

Viejos, jóvenes, niños, hombres y mujeres; todos iguales sobre el suelo… descalzos por la vida.

Experiencia para Altaïr blog enviada por Pilar Blasco







 

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