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Sucedió en un lugar de nombre Kakania

(I)

Ya está. Su último alarido. No crea que ha sido algo personal. Si supiera que su futuro consistía en esperar a la muerte en un cubículo de un metro cuadrado, roído de humedad, plagado de ratas y sin alimento, me hubiera rogado usted el tiro de gracia. Perdón, le cierro los ojos para que descansemos usted y yo. No me resulta sencillo despistar al veneno de la conciencia — soy todavía muy joven e inexperto— las miradas me cohíben.

 Me pregunto cómo se lo hubieran dicho. Quizás le comunicarían que usted padeció una hemorragia y que su bebé murió tras su breve llanto natal. En nuestra sociedad cuidamos las formas y no respaldamos el dolor innecesario. Tuvo un niño y su peso, dos kilos y medio.

 

Muerde el frío aquí dentro. En estos despachos no hay manera de entrar en calor. Debe influir, también, el bajón tras la descarga de adrenalina. Nunca termina uno de acostumbrarse a apretar el gatillo contra alguien que no le ha hecho nada. Pero estamos en paz. Yo le he ayudado a dejar de sufrir y usted me ha obsequiado con un hermano a quien voy a ver crecer. Soy hijo único.

 No caí en preguntarle si su acción respondió a un reflejo inocente o fanático, porque que una mujer haga estallar un cóctel molotov, frente al cuartel general, completamente sola y en tal avanzado estado de gestación me despierta casi admiración.

Linda cabellera señorita, quizás la herede su hijo aunque no creo demasiado en las leyes de la genética. Todo en esta vida se consigue con tenacidad y disciplina.

No se si usted lo entendería pero, para mi, la disciplina con la que fui educado ha pesado más que la pereza de trabajar hoy, el día del señor y mi última jornada antes de licenciarme ¿ Se imagina que si mi madre no hubiera contestado al teléfono, mientras yo paseaba a Hugo—mi perro— esta mañana, usted todavía seguiría agonizando? Pero ya sabe, nuestro deber es claro como el agua, siempre al servicio de la ciudadanía .Un poco como les sucede a los médicos, siempre disponibles.

No le molestará que me lleve un mechón suyo ¿verdad? Simple fetichismo.

Que la gracia de Dios se apiade de su alma.

Me voy, me esperan en casa. Hoy preparo el almuerzo.  

 

Juan sobrevivirá, ya me encargaré yo de eso. Se lo prometo. Menudo es Pedro Corrientes con sus promesas. Con su beneplácito le llamaremos Juan, un nombre muy cristiano. ¿No fue San Juan Bautista el encargado de purificar las almas de las gentes en el río? El hijo del trueno, sí, un hombre con carácter y madera de líder. Como yo. Le confieso que, en mi interior, también circulan ciertos ríos rebeldes. 

 

(II)

Tres días después, la ciudad de nombre Kakania, despertaba con una brutal portada en todos los diarios: 

 

Una jauría de perros ataca hasta la muerte a un ciudadano

Corresponsal MJ.M, Kakania

Pedro Corrientes, vecino de la ciudad de Kakania falleció ayer como consecuencia de las heridas ocasionadas por los mordiscos de unos perros salvajes que le atacaron mientras paseaba con su perro y un bebé. 

 

Nada se ha podido hacer por la vida de este vecino del barrio residencial de los Rosales. Ayer a las 15:00, hora local, con signos evidentes de haber sido casi devorado por unos canes, se encontró el cadáver de Pedro

Corrientes junto a la laguna del parque kafka, en la zona norte de la ciudad. Según una pareja que paseaba por el recinto, tres perros se abalanzaron sobre el hombre y tras tirarlo al suelo comenzaron a morderle primeros los ojos y después la boca y los oídos “El espectáculo fue realmente horroroso. El pobre hombre murió como un perro”— aseguró la pareja a este diario—. Los mismos testigos se sorprendieron ante la acción del perro del Sr. Corrientes que emprendió la huida, atado a un carrito en el que dormía un bebé. ”Sin intentar, ni tan siquiera socorrer a su amo, el perro arrastró el carrito hacia la ciudad”.

Fuentes policiales consultadas han confirmado que hacia las 15:30 de ese mismo día, apareció en la comisaría un perro, ligado a un cochecito con una criatura de pocos meses y con un mechón de pelo entre sus fauces. El bebé se despertó, al poco, sonriendo y ajeno a todo lo ocurrido. 

 

En un primer análisis se ha comprobado que dicho mechón no pertenece a la víctima. El caso se encuentra bajo secreto de sumario.

 

 

 

Imagen de mSalvador

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