Nueva York a través de Josep Maria Pou. Entrevista

NY puede ser un perfecto destino como retiro dorado de jubilación

 Josep María Pou es uno de nuestros grandes actores. Premiado cada año con una media de 4 o 5 galardones, ha estrenado más de 40 obras que le han ido aportando sabiduría a su ya riquísimo nivel interpretativo.

Pou admite que le gusta vivir y viajar a su aire.

 Admirador del compositor Sondheim y de suLittle Night Music nos explica que un escalofrío le recorrió la espina dorsal al escuchar el tema Send in the Clowns. Allí, en un teatro de NY, a finales de los 70, se entrelazaron dos de sus grandes pasiones, los escenarios y su adorado Nueva York.

 ¿Se encontró con el NY que esperaba, la primera vez que visitó la ciudad?

Viajé a NY en el 73 y sentí que era como una necesidad de encontrarme tanto en Londres como en NY con todo lo que formaba parte de mí desde siempre. Mis lecturas infantiles y juveniles…toda la cultura anglosajona.

No hubo ni sorpresa ni deslumbramiento. Reconocía todo lo que había leído en John dos Passos y Arthur Miller y me parecía que estaba en casa.

 ¿Pensó en trasladarse a vivir allí?

Siempre me he organizado mis temporadas de vacaciones más o menos de meses sabáticos en Londres y NY y sí me planteé empezar de nuevo allí cuando tenía 25- 30 años pero el hecho de tener aquí mi trabajo con buenos papeles y con el nivel profesional que yo quería hizo que lo desechara.

Amigos míos lo habían intentado y tuvieron que renunciar a demasiadas cosas y a mí no me compensaba ese traslado.

 ¿Representar papeles de chico hispano no era lo suyo supongo?

Cuando yo aquí estaba representando a Chéjov o Pirandello pues no, la verdad. Además estamos hablando de un país, NY, donde por cada papel de cada obra de teatro hay miles de personas cualificadas, la competencia es brutal y además hay que añadirle el problema del idioma.

Si yo tuviera otra profesión, quizás fontanero o médico, seguro que ahora estaría viviendo en NY.

 Qué paradójico. Su profesión es un impedimento para vivir en una de las “mecas” de los actores.

Pues si, esa es la verdad. Pero NY puede ser un perfecto destino como retiro dorado de jubilación. Me podré pasar años sabáticos cuando me jubile y pasarme todo el día en las librerías que son todo en mundo.

 ¿Ya tenemos la casa o el barrio donde vivirá?

La casa no, pero si tengo mis barrios preferidos.

 Cuente, cuente…

Hay uno donde yo daría media vida, y no digo la vida entera porque entonces no tendría tiempo de vivir allí, pero es Gramercy Park, entre las calles 16 y 21 donde empieza Park Avenue. Es una zona histórica donde estas viviendo en las novelas de Edith Wharton y del resto de grandes autoras americanas. Sigue siendo escenario de muchas películas de principios de siglo. Es muy tranquilo.

Han restaurado el Hotel Gramercy que estaba muy deteriorado y ahora se ha convertido en el hotel de más estilo de la ciudad.

Da la casualidad que en esta zona se encuentran muchos de los clubs de los sindicatos de actores.

 ¿Hay más barrios de su gusto?

También en Irvin Place se sigue manteniendo una vida muy tranquila. He pasado horas y horas paseando y sentado en sus restaurantes y terrazas. Está en pleno centro de Manhattan pero es como si se hubiera detenido el tiempo.

Y cruzas dos calles y estas en la 21 donde te sorprende el bullicio de todo el mundo.

Otra zona es la Tudor Place.

 ¿Otro salto atrás en el tiempo?

Sí, a la Inglaterra del XVII. Cerca el edificio de la ONU y tras una pendiente allí está, esta zona de edificios maravillosos y donde viven muchos diplomáticos. Es otra parte increíble de Manhattan.

 ¿Y el nivel de vida?

Si hablamos de un ciudadano medio que está viviendo allí y no como un turista que ha de estar pagando hoteles y restaurantes cada día es bastante más barato que aquí.

Los electrodomésticos y las nuevas tecnologías también son más económicos.

Lo que sí que hay son grandes diferencias sociales y se ven. Parece que allí no esconden sus miserias. Hay homeless en todos los puentes.

 Siempre ha sido una ciudad de contrates

Me llama mucho la atención que los grandes teatros tienen su fachada de neones con fotos iluminadas de los actores, con un glamour increíble y sin embargo todo el personal del teatro accede por el stage door, otra puerta situada a veces lejos, entre callejuelas, muchas veces difícil de encontrar.

 ¿Pero no llegan en limousin?

Si pero se bajan y se meten por callejuelas entre montones de porquería y oscuridad para acceder al stage door. Yo he visto a Elizabeth Taylor y Richard Burton sorteando todo tipo de basuras y escombros para entrar por esas puertecitas. Desde hace 15 años esas puertas ya se están acercando a la entrada principal porque forma parte del fenómeno fan y merchandising de Broadway donde todo el mundo espera a los actores a la salida para hacerse la foto con ellos y los teatros han ido acercando el stage door a la puerta principal.

 

 Recomiéndenos una ruta a su gusto por NY

Podemos empezar la noche teatrera en el Lincoln Center

Después podemos irnos a comer las mejores hamburguesas y patatas fritas del mundo al Union Square Café (10 minutos en taxi desde el Lincoln Center). Éste ha sido el número 1 de los restaurantes de NY votado por los propios ciudadanos de la ciudad. Tienen una carta excelente de cocina tradicional americana. La gente no conoce la cocina tradicional americana que es muy buena.

 ¿Y la copa, dónde la tomamos?

En estos momentos en el Meatpacking District (donde antiguamente estaba situado uno de los mataderos y era una zona no recomendable). Actualmente, todo el mundo va de copas a este distrito lleno de gente joven, con muchas discotecas y bares de copas a la última. La mayoría de fotos de famosos que se ven por NY se las hacen saliendo de locales y tiendas de esta zona.

Los americanos para esto son geniales. Han transformado un suburbio lleno de suciedad y delincuencia y de callejones estrechos con reses muertas colgando en la más cool del momento. Ahora plagado de tiendas y restaurantes.

 Veo que se conoce bien las zonas de copas de Manhattan…

Después tenemos un clásico que es la planta 37 del hotel Marriott el llamado Revolving Restaurant. Mientras cenas o tomas una copa la plataforma va girando y te va mostrando todo Manhattan.

Como aquí hay que hacer colas y coger muchos ascensores y está siempre a tope porque está en Times Square, propongo una variante que descubrí personalmente hace unos años, en la plaza donde está la escultura de Colon,

Columbus Circle, hay un Hotel de la cadena Mandarín de estilo oriental, y en su planta 15 o 16 se encuentra el restaurante desde donde ves todo Central Park a tus pies…fantástico el Mandarín para tomar una copa.

 ¿Cada cuándo viaja a NY?

Yo viajo a NY un par de veces mínimo al año. He pasado los últimos 25 veranos de mi vida en NY. Hace mucho calor y hay mucha humedad pero una vez estas ahí no hace ni más ni menos que en Barcelona y tienes una ventaja, estas en NY.

¿Le gusta hacer fotos?

No gracias.

 Curiosidades

 hotelmanía

Josep Maria Pou es fan de los hoteles. Le encanta formar parte de ese micro mundo.

Hace rutas de hoteles por diversos motivos, porque se alojó tal o tal personaje, porque está de moda tal o tal hotel porque se rodó alguna escena de un clásico.

Sus vestíbulos, sus cafeterías, los libros que se publican sobre Hoteles.

¿Un ejemplo?

El hotel Algonquin de NY donde se reunían Dorothy Parker, Harpo Marx y toda la pandilla que formaron la Tabla Redonda.

Doy fe ya que me cita en la cafetería del Hotel Casanova en la gran vía de Barcelona. Un lugar con unos ventanales fantásticos.

 

 No hay obra que se le resista

El actor nos explica los diversos caminos que existen para no perderse una obra de teatro en NY aunque esté colgado el “no hay entradas” o “Full house”, (la casa está llena) A Pou le gusta como suena eso de la casa está llena.

Su teoría es que si se quiere ver teatro en NY se ve. Él asegura que “nunca, nunca, nunca” se ha quedado sin poder ver una obra.

La gran mayoría de conserjes de los grandes Hoteles tienen entradas o tienen amigos que tienen entradas. Basta con acercarte y preguntarles.

 Por otro lado los teatros tienen la obligación, por ley, de poner cada día un número de entradas del día. Así que cuando abren las taquillas a las 10:00 si la persona interesada está a las 7 de la mañana en la cola, lo más probable es que también consiga su entrada.

 ¿Desde la siete de la mañana? Le pregunto.

Afirma. El se despierta temprano, se compra un café de un libro y la prensa y se sienta en el suelo a esperar. Mientras ve como amanece la ciudad que es muy interesante. Además dice que se hacen amigos en la cola.

 Pero Josep María Pou tiene otra opción para quien no le guste madrugar.

Queda la posibilidad de las colas de las devoluciones que las hay cada día porque las entradas se compran con mucha antelación y puede que cuando llegue el día la persona simplemente haya fallecido (risas).

Pues media hora antes de que se abra el telón empiezan a llamar de la cola de las devoluciones, el primero, el segundo y así hasta vender todas las entradas devueltas. Conclusión:

Hay muchas probabilidades aún cuando veas el temido (para el público) cartel de “localidades agotadas”.

Pou ha conocido a una señora en estas colas que había visto Ángeles en América 9 veces y allí estaba con sus 70 y pico años esperando más de tres horas. Sin problemas.

Imagen de mSalvador

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