Dos personajes sin autor recorriendo Sicilia (I)

 

 Sicilia y el eslabón imprescindible de nuestra historia

Sicilia no es solo una superposición de legados “in situ” de las civilizaciones que la han ido conquistando a lo largo de su historia. La que fue llamada el granero de Roma, es como un resumen, una especie de concentración testimonial única de la historia de todos los pobladores del Mare Nostrum, por lo que se convierte en un eslabón imprescindible para entender nuestra propia identidad.

 

El triángulo formado por Taormina, Siracusa y Agrigento, pasando por la Sicilia interior de Piazza Armerina, nos sorprenderá aunque vayamos prevenidos, leídos y conozcamos el sur de Italia, ya que ¡Menuda es Sicilia!

La mayor isla del Mediterráneo ha acumulado tantos estratos de arte, ruinas, mitología, historia, leyendas, hambre, corrupción y vida que parece que fuera a explotar. Lugar codiciado por su estratégica ubicación ha sido invadido, conquistado y arrasado por griegos, fenicios, romanos, bárbaros bizantinos, árabes, españoles…hasta la llegada de las tropas de Garibaldi y su incorporación a la unificada Italia.

No se si será en parte causado por ese pasado pero los críticos de literatura aseguran que el legado de los grandes autores Sicilianos tiene una calidad altísima: Giuseppe Tomasi di Lampedusa y su Gatopardo, Leonardo Sciascia y El consejo de Egipto, Los tíos de Sicilia (Este escritor dibujó la dura vida siciliana sin miedo, durante toda su trayectoria, hasta su muerte en Palermo el año 1989).También es Siciliano el Nobel Luigi Pirandello que se consagró mundialmente con su Seis personajes en busca de un autor.

Fuera o no debido a ello la escritora Anna Tortajada y yo decidimos colgarnos la mochila y buscar en esta fascinante isla—ella, a los personajes de sus próximas novelas históricas y yo, seguir aprendiendo.

 

Agrigento

“Cerca del gran pino, entre mi casa y el mar” era el lugar donde Pirandello quiso que llevaran sus restos al morir. Su casa natal llamada Caos “yo soy hijo del Caos” según dijo el mismo, es una construcción rural de mediados del siglo XVIII ubicada a medio camino entre Agrigento y Porto Empédocles, con vistas al mar y con un hermoso paseo que lleva justo al Gran Pino (destrozado por una tormenta pero tratado y barnizado para evitar que se pudriera).

La casa Museo presenta recuerdos, fotografías, cartas, algunas de sus obras, muebles y la urna con las cenizas del autor.

 

La colina de los templos

Con vistas a ese mismo mar pero en una colina sembrada de chumberas y olivos encontraremos los hermosos templos griegos que datan de los siglos VI y V A.c.

Inmensa extensión que fue dedicada a las ceremonias religiosas con templos dóricos, la mayoría, de planta griega clásica,apoyadossobre escalinatas que sirvieron para allanar el terreno y que confieren majestuosidad a las construcciones. Es fácil preguntarse como es posible que después de tantos terremotos, incendios, invasiones, y saqueos humanos todavía se conserven en tan buen estado una parte importante de las construcciones.

Durante el atardecer cuando la luz cobra protagonismo reflejándose en las moles de piedra calcárea sobre el templo de Juno, por poner un ejemplo, y la visión del mar pone la guinda a la imagen, una se quedaría allí en pequeñito, en un rincón sin molestar ni hacer ruido, para poder disfrutar del regalo el mayor tiempo posible.

En el templo de Hércules se encuentra el ejemplo más antiguo de escaleras de acceso al techo (dicen que para las reparaciones de estructura de la época).

El que fue el templo más grande de todo el mundo griego, el de Zeus Olimpo, necesita de nuestra imaginación porque desgraciadamente solo queda un resto de paredes y la base de dos esquinas, pero nos consuela observar una reproducción de una de las 38 gigantes figuras de un Atlante que sustentaban los muros del templo.

También resulta curioso imaginarse los carruajes del momento que provocaron las grandes incisiones en el suelo al trasladar las moles de piedra.

Cuando ya llevas más de tres horas paseando entre columnas y empiezas a pensar: “Bueno, más de lo mismo”, aparece el templo de Cástor y Pólux, las 4 columnas más famosas de Sicilia. Fue un templo con 34 columnas de las que se restauraron 4 que sostienen parte del arquitrabe helenístico romano. Es un templo mucho más sencillo que el de La Concordia, pero al estar en medio de innumerables ruinas de santuarios, parece erigirse con victoriosa supervivencia.

próximo capítulo:

 

 Piazza Armerina, experiencia tragicómica en la Sicilia interior...

 

Imagen de mSalvador

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