La MILONGA: Ceremonia del Tango en Buenos Aires

Todos los días -de lunes a lunes- por la tarde o por la
noche, se baila Tango en Buenos Aires. Son muchas las “milongas” que funcionan y palpitan
en esta ciudad, madre del tango.

 

Milonga es más
que un lugar: implica, además, un día de la semana, un horario, un organizador
con su respectivo musicalizador, un público que la elije…

(Las sedes pueden ser un club, un centro cultural, el salón
de una entidad civil, un salón de baile, una plaza al aire libre, un galpón, la
calle, etc…)

La milonga es el
evento donde se produce ese mágico fenómeno social del encuentro humano cuerpo
a cuerpo, casi sin palabras, envuelto en la música del Tango que es quien
conduce tan comprometido ritual.

 

Alguien dijo que “el tango es un pensamiento triste que se
baila”, pero también se sostiene que ese baile es como enamorarse y entregarse
durante tres minutos (el tiempo aproximado que dura una pieza musical)…

 

Otras consideraciones

La gente concurre sola, en pareja o en grupo. Y si bien se
conservan los códigos tradicionales de organización, hay diversos estilos de milongas: con o sin orquesta en vivo;
para gente mayor, de mediana edad o más jóvenes; con inclusión de tandas de
otros ritmos bailables (tropical, jazz, folklore,etc)…y desde hace unos años, milonga gay “abierta para todos”, según reza su
eslógan…

Los círculos tangueros más machistas y ortodoxos se resisten
a estas nuevas formas, pero muchos otros se sienten complacidos de que el tango
dé cabida a todos. Y esto es así no sólo por lo atinente a la inclinación
sexual, sino también porque el público de la milonga es un muestrario de la
sociedad: con más o menos dinero, de todas las edades, culturas, nivel
educacional, lugar de nacimiento…Últimamente también concurren muchos
extranjeros que vienen buscando abrevar en las fuentes y aprender a bailar el auténtico tango argentino.

 

Un dato curioso

Es muy llamativo lo que ha ocurrido en estas tierras. Lo que
mencioné en mis líneas anteriores no fue siempre así. Más aún, no todos
bailamos…

Tengamos en cuenta que el tango lleva en sus genes el
encuentro de razas que se produjo en Buenos Aires como consecuencia de la gran
inmigración a fines del 1800. El baile de tango fue muy popular desde
principios del siglo XX hasta los años ’50 aproximadamente. Y las milongas eran
asiduamente concurridas por todos.

Pero luego se produjo una especie de invasión de música
anglófona en desmedro de lo autóctono. Aun así no lograron matar al tango, sobrevivió en algunos reductos fuera de los medios de
comunicación masiva.

Con el regreso a la democracia en el ’83 luego de la última
sangrienta dictadura militar, pareciera que el tango salió de su adormilamiento
y la gente puedo re-descubrir lo que
siempre le había pertenecido. De esta manera pudo recuperar, junto a muchas
otras cosas, una parte muy importante de su identidad y de su cultura. Así es
como una porción de la generación intermedia, tuvo que aprender a bailar en
academias ya siendo mayores y fueron alimentando la proliferación de milongas, tal
como lo vemos hoy.

También es auspicioso ver a los jóvenes convivir con el
tango como con otros ritmos. Ellos imprimen su energía y su sangre a esta
música que forma parte de la trama secreta de nuestra identidad.

Hoy las milongas convocan a las tres generaciones. Y de una
u otra manera, este ritual propicia un tipo de encuentro humano ligado al
contacto directo, a la expresión de las emociones a través de la música y el
movimiento, en fin, resulta ser un gran antídoto contra la soledad, el
aislamiento y el individualismo a ultranza que preponderan en nuestro mundo
actual…

 

 

Por último: aun para quienes no bailan, darse una vuelta por
una milonga es una experiencia
única, es meterse en las entrañas de una cultura, una mística, un profundo
sentir…

 

junio/08

Imagen de mLelia

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