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Lonaldinho

A orillas del Rio del Perfume se ha detenido la barcaza, una con una proa en
forma de dragón, esas cosas a los turistas nos encantan, así pues, Fletcher, veo
que tú te consideras un turista, y yo que te creí componente de la estirpe de
los viajeros, mira, llegamos a este mundo casi sin darnos cuenta, permanecemos,
incluso en los casos de mayor longevidad, apenas un corto rato en él, del él nos
marcharemos, fatalmente, sin del mundo haber entendido casi nada, por lo tanto,
todos somos turistas, cuatro superficiales impresiones, cuatro fotos, y, mundo,
si te he visto no me acuerdo, adiós muy buenas y hasta otra, bailando sobre la
estrecha pasarela accedemos sanos y salvos a la orilla, ascendemos por una
escalinata, allá arriba se alza una pagoda, qué estética emergiendo, casi
flotando, en la neblina, se destaca sobre un grupo de edificios, albergan éstos
dependencias de un sobrio monasterio budista, al pie de la pagoda un monje nos
da la bienvenida, como a casi todos por aquí, el pelo rubio del pequeño Kim le
llama la atención, en seguida la pregunta brota, inevitable, de sus labios, Wel
ale you flom, pues sí, resulta que en Vietnam, como dice que sucede en China,
tienen problemas para pronunciar la r, la transforman convenientemente en l, eso
ya les pasaba a mis chinos en el cine Máximo, el desvencijado cine de mi
infancia, en cambio, menuda decepción fue comprobarlo, los indios, en
América, no hablan utilizando solo infinitivos, tal como lo solia hacer Toro
Sentado, Wel ale you flom, pequeño saltamontes, repite el monje la pregunta, y,
lleno de curiosidad nuestro Kim se apresta a responderla, y qué es lo que
despierta la curiosidad de tu chaval, pues el saber si el monje va a reaccionar
a su respuesta del mismo modo que todos los otros por aquí, taxistas,
recepcionistas, camareros, apenas haya pronunciado la palabra mágica, Kim ya ha
aprendido que, en Vietnam, de España, ya de Cataluña ni te cuento, saben poco,
si alguna cosa saben, pero basta con que diga Barcelona, para que la reacción se
produzca de inmediato, Balcelona, repite el monje incrédulo, Balcelona, reincide
mientras en él va creciendo el entusiasmo, y al fin exclama en estado
prenirvánico, Lonaldinho, mientra imita con los dedos el característico gesto
del brasileño, Lonaldinho, Lonaldinho, Lonaldinho, I like Lonaldinho vely much,
ya ves, hacia donde nos lleva la globalización, uno viaja hasta el lejano
Oriente, navega por el Rio del Perfume, accede a la recóndita pagoda, sale a su
encuentro el pacífico monje, conoce usted algún atajo hacia el Nirvana, arde uno
en deseos de inquirir, y en cambio es el monje quien inquiere, conocéis algún
atajo hacia el Nou Camp, desde luego, ya nada es lo que era, si Colón levantará
la cabeza, no iba desencaminado el marinero de Ohio, sí, digan lo que
digan, Colón nació en realidad en Columbus, Ohio, y no en Italia, no se cansaba
de repetirlo el hombre a quien quisiera oirlo, que no, que el mundo no era
plano,que era redondo y se iba a encargar él de demostralo, lo que no se si
llegó a intuir el genovés de Ohio es lo que los Fletcher descubrimos en Vietnam,
siglos después, que el mundo era redondo, sí, pero redondo como un balón de
reglamento.     

Imagen de mFletcher

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