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La Isla (I) : El vértigo por las islas

"Si quedara aunque fuera una sola isla, partiríamos sin llevarnos nada, te llevaría ahora mismo. Pero... ¿sabes?, nada de lo que existe se parece a lo que soñamos"

Michel Trèbitsch en Carta a un niño triste sobre la revolución que no llega.

 

¿Quién ante un planisferio no ha sentido el vértigo de la llamada de estas islas que aparecen aisladas en las manchas azules de los océanos, de nombres inquietantes, islas-misterio, islas-descubrimiento, islas-sueño, islas-deseo, islas-promesa...? ¿Qué maravillas esconde ese punto del Índico cuyo nombre es Cargados Carajos Shoals? ¿Qué no se puede esperar de las Turks y Caicos? ¿O de Tromelín o de Bassas da India...? Luego, un día nos enteramos que Parece Vela es solo un escollo coralino que las mareas del mar de las Filipinas cubren periódicamente, pero no nos importa: continuamos queriendo poner nuestros pies allí.

¿Por qué todos hemos ansiado estar solos en una isla desierta... quizás para poder pensar "es mía"? La isla es deseo de protección, de refugio, de seguridad, de aislamiento respecto al mundo exterior, de intimidad, y, sobre todo, de Edén reencontrado.

La isla ciertamente es sinónimo de paraíso, no importa lo que cada uno imagine como tal. Para Ulises, Ítaca era su hogar y su esposa. Los monjes irlandeses se embarcaban en frágiles navíos rumbo a Thule -Islandia- para encontrar allí las condiciones perfectas de aislamiento para su vida eremita. Colón descubrió América buscando una isla: Cipango -Japón- porque Marco Polo había escrito que allí las casas tenían los tejados de oro. Los portugueses arribaron a Insulindia en pos de las Islas de las Especias. Paul Gauguin se fue a Tahití buscando el buen salvaje, el hombre puro. Los taoístas chinos aspiran tan solo a entrever en la niebla las islas donde viven los Inmortales. Gánsters, traficantes de todo tipo, honorabilísimos defraudadores de impuestos, llevan su dinero a las Caimán y a otras islas-paraíso fiscales. En los sesenta, el sueño de muchos españolitos fomentado desde la dictadura era una luna de miel en Mallorca. Ahora la industria turística mundial ha dado nuevos nombres al mito del paraíso, pero siempre son islas: Bermudas, Tahití, Bora-Bora, Seychelles, Maldivas... Paraísos para unos días y solo para los visitantes -pues generalmente no lo es tanto para los visitados...-

Imagen de jBartroli

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