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Espacios Urbanos: plazas porteñas

Jugando en el arenero

 

 

Espacios... 

La Capital Federal de Buenos Aires es, antes que nada, un lugar donde hay exceso de lugares. Sus pasillos recorren historias, espacios y momentos; todo esta relacionado de alguna manera. Algunos lugares juegan el rol de “puntos de organización” del laberinto de la gran ciudad. Los hay de diversas formas, depende de la simbología urbana que se utilice.

   Si se mira la ciudad desde lo alto del cielo, se pueden ver por doquier pequeños puntos verdes: las plazas y los parques. El porteño es un amante de los espacios naturales que parecen ser como los infiltrados a una zona a la que no pertenecen.

   Bajando un poco más cerca de la tierra, se pueden ver los condensados manchones de árboles diseminados por el mapa y finitas hileras de verde que se pasean por todas partes.

   A menos de cincuenta metros del suelo, el verde adquiere vida propia, aparecen los niños corriendo a la pelota y las parejas compartiendo alguna lectura; todos están como nadando en la marea de naturaleza solitaria. Seguramente cuatro o cinco cuadras en alguna dirección, se este repitiendo alguna escena similar; el verde y los perros ladrándole al cielo.

   Cada una con su estilo: las hay pequeñas y barriales; inmensas y multitudinarias; feas y sucias, pero simpáticas para los deambulantes nocturnos; imperiales y solo aptas para animales de raza importada y damas maquillados, de diseño escrupulosos ó espacios de barro. Son visitadas por los caminantes de momento, los solitarios, los que tienen una hora para almorzar y luego vuelven al trabajo, deportistas, artesanos, grupos de adolescentes, malabaristas, estudiantes estresados de tanta biblioteca, y sobre todo por los niños.

   Las aventuras del arenero y los viajes en tobogán. El ataque del superperro cuando en realidad solo quería chupetearles la cara. Los llantos, tanto porque las hamacas están ocupadas, como porque no se quería meter en la arena, y más que nada, por tener que dejar el mundo de la plaza porque hay que ir a comer.

   Además de ser un lugar de encuentro y de comunicación, las plazas y los parques cumplen con un rol histórico central para cada barrio, ciudad o país. Por un lado son los museos públicos de miles de obras de artes y célebres monumentos, y por el otro, son la representación de la misma naturaleza que fue creada por el hombre. Por sus espacios desfila la complejidad del ser urbano.

     

 

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