El País de la Luz (V): Playas, volcanes, selvas

Un paseo por Aotearoa lleva forzosamente a los parques nacionales. Ellos preservan lo poco que queda de la belleza original de las islas, de su flora y de su fauna. Comenzad si queréis por los escarpados del cabo Reinga y su faro solitario, en el extremo norte del país: noventa kilómetros de soledad, arena, dunas y vientos en la península Aupouri.

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El País de la Luz (IV): Inglaterra en el Pacífico

         Seguramente os asombraréis ante la belleza y la riqueza de este océano de lomas y lomas cubiertas de prados verdísimos donde pastan cuarenta millones de ovejas. En Nueva Zelanda circularéis en coche o autobús por las colinas y veréis la luz de la tarde brillando como pulpa fresca de melocotón en la hierba tierna y rodeando de un aura dorada la lana blanda de las ovejas, y pensaréis que nunca antes habías visto una imagen del campo tan bella y próspera.

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El País de la Luz (III): Los hijos de la Tierra

         Nueva Zelanda era el Reino de las Aves hasta que, según la tradición maorí, llegó la Gran Flota: las grandes canoas a vela que portaban los polinesios desde su patria ancestral Hawaiki -quizás Tahití o las Marquesas-.

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El País de la Luz (II): El reino de las aves

         La luz iluminó por primera vez Nueva Zelanda cuando el semidiós Maui, a bordo de su canoa, pescó un pez gigante con su anzuelo mágico y, tanto tiró, que al final lo izó fuera del agua y se convirtió en una isla. Por esta razón los maoríes llaman Te Ika a Maui, "El Pez de Maui", a la isla Norte, y Te Waka a Maui, "La Canoa de Maui", a la isla Sur.

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El País de la Luz (I): Nueva Zelanda en las antípodas

       Allá donde vayáis por Nueva Zelanda, veréis la luz derramándose a raudales. Ya sea desde la ventana de vuestro hotel de Auckland sobre las calles y los edificios tras la lluvia o desde el autobús que os lleva a través del mar verde de colinas ondulantes, cuando caminéis bajo el follaje de la umbría verdoscura de los bosques o sobre la arena mojada y brillante de las playas en bajamar.

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La reina de Saba en el país de Bin Laden (y IIII)

         El mito de la reina de Saba y de su fabuloso país fue tan popular a lo largo de los siglos que, en ciertas épocas, viajó por la geografía y navegantes y exploradores creyeron descubrir sus ruinas en otro continentes: Colón en América, muchos viajeros en Etiopía, los portugueses y Karl Mauch en Zimbabwe...

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La reina de Saba en el país de Bin Laden (II)

     Y la primera ciudad en ruinas que encuentro en el desierto del Yemen es Baraqish. No era ciudad sabea, sino de sus rivales los mineos, que tenían en Main, al norte de aquí, su capital. Hasta 57 bastiones de piedra cuadrados ribeteando una muralla de grandes losas perfectamente conservada. Ciudad luminosa, de sombras escasas, de piedras blancas y deslumbradoras, enigmática.

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La reina de Saba en el país de Bin Laden (I)

         Malos tiempos son estos para el Yemen y peores los a venir. La confirmación de que allí se esconden algunas bases de Al Qaida augura un futuro de violencia, sangre y dolor. ¡Pobres yemeníes! Por si no tuvieran bastante con vivir en el país más pobre de Arabia, ahora parecen condenados a deslizarse hacia la desintegración de su estado, las incursiones extranjeras, la guerra civil, el odio y el caos, en la senda del Afganistán o Somalia! ¡Ojala no sea así!

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Yemen indómito (y IV): Bajo la amenaza de Al Qaida

       Hace dos días lanzábamos en este blog el triste presagio de que Al Qaida pudiera estar infiltrándose en el Yemen. Ahora se ha confirmado. El joven nigeriano acusado del fallido atentado de estas navidades contra el avión que volaba de Amsterdam a Detroit, recibió entrenamiento y material en el Yemen. El presidente Barack Obama ha amenazado en llevar la guerra contra el terrorismo hasta ese rincón de la península Arábiga.

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Yemen indómito (III): Tribus y armas

         Hay algo en la historia del Yemen fundamental para entender su geografía humana y el carácter de sus pobladores: el continuo paso de invasores. Los romanos de César Augusto, los etíopes cristianos de Axum, los persas, los árabes de la Meca, los portugueses, los mamelucos de Egipto, los turcos otomanos, las tribus beduinas del desierto y muchos otros, intentaron someter el país y, en ocasiones, lo consiguieron.

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