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Siberia en tren (y IX): Algunos consejos prácticos

            Siberia es inmensa, unos 10 millones de km2, y sus límites imprecisos. Para nosotros siempre ha sido toda la enorme extensión entre los Urales y el Pacífico. Sin embargo, para los rusos, nunca ha incluido lo que ellos llaman el Extremo Oriente o Provincias Marítimas (costeñas al Pacífico): Jabarovsk, Vladivostok, Kamchatka, Magadán...

            Aparte el transiberiano y el BAM, el transporte depende de los aviones -vetustos, irregulares y llenos- y el tránsito fluvial veraniego. Los barcos de pasajeros recorren el Baikal, descienden el Lena hasta Yakutsk y más allá (entre mayo y octubre), remontan el Obi desde Novosibirsk hacia el Altay, y navegan el Yenisey desde Krasnoyarsk.  Pero siempre se necesita tiempo y suerte.

            Todo esto es posible hacerlo viajando por cuenta propia. Muchas agencias de viajes ofrecen el transiberiano en viajes en grupo. Pero para visitar el Ártico siberiano, hay que recurrir a los que organiza la holandesa Fundación Plancius como, por ejemplo, acompañar una expedición científica rusa al Taymir, o navegar hasta la isla de Wrangel desde el estrecho de Bering.

            Cada época del año tiene su encanto, aunque en invierno es prácticamente imposible viajar si no es en tren o avión, y el frío impide las actividades al aire libre. La mejor época sea probablemente de junio a septiembre.  

            Y un aviso: al pedir el visado, insistir en que indiquen en él las ciudades que queréis visitar. Aunque en el consulado os digan que no es necesario, algunas autoridades provinciales parecen no haberse enterado. Llevad dólares en efectivo. Las tarjetas de crédito sirven poco.

            Hay dos buenas guías sobre Siberia en inglés: The Trans-Siberian Rail Guide, de Robert Strauss (Compass Publications) y Siberian BAM Railway Guide: Rails, Rivers & Road de Athol Yates y Nicholas Zvegintzov, esta con mucha información sobre hidrofoils y barcos fluviales, campings y pesca. La inmensa Russia Travel Guide de Lonely Planet, dedica unas 200 p. a Siberia. Baikal, Sacred Sea of Siberia, de Peter Matthiessen, ofrece las excelentes fotografías de Boyd Norton (Thames and Hudson). Los relatos del explorador  Vladimir Arseniev (Dersu Uzala, en castellano, o Aux confins de l'Amour, en francés) son insustituibles para rememorar la virginidad de Siberia y el Extremo Oriente ruso a principios de siglo. Un mini-diccionario y un libro de frases ruso-inglés (como el de la Lonely Planet) son imprescindibles.

 

Imagen de jBartroli

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