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No podemos huir de nosotros mismos

         Hay viajes que son la búsqueda de uno mismo y otros la huida de uno mismo. Los primeros pueden llevarnos a buen puerto. Los segundos, están siempre condenados al fracaso. Hace dos mil años los filósofos chinos ya habían viajado lo suficiente dentro del alma humana para saberlo muy bien. "El viaje que es una huida de uno mismo no llegará nunca a su fin", escribió Tch'e-Song-Tseu.

          Pues cuando viajamos, llevamos todo lo que somos en el equipaje. Lo bueno y lo malo. "El paraíso y el infierno están en ti", avisó Omar Jayyam, el pesador sufí de Persia. No hay pues huida posible. Y en un bellísimo poema titulado La ciudad, el poeta griego de Alejandría, Konstantin Kavafis, escribía:

          "No hallarás otra tierra ni otra mar.

         La ciudad irá en ti siempre. Volverás

         a las mismas calles. Y en los mismos suburbios llegará tu vejez;

         en la misma casa encanecerás.

         Pues la ciudad siempre es la misma. Otra no busques -no la hay-

         ni caminos ni barcos para ti.

         La vida que aquí perdiste

         la has destruido en toda la tierra" 

         Vayas a donde vayas, no importa cuan lejos llegues y lo extraña que sea la gente con la que te encuentres, algo no habrá cambiado: tú.

Imagen de jBartroli

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