Los caminos del mar Negro (IX): Cantos de amor de muchos siglos atrás

 

          Ünye, a orillas del mar Negro y al oeste de Ordu, reclama el honor de ser la ciudad natal de Yunus Emre, una fama que muchas otras ciudades y pueblos de Turquía disputan. Mencionadle a un turco el nombre de Yunus Emre, y os recitará de memoria una de sus poesías. Quizás ésta:

         "Místico me llaman.

         El odio es mi único enemigo;

         No albergo rencor contra nadie.

         Para mi el entero amplio mundo es uno"

         No importa que muriera en el 1320, aún es popular. Es el más grande de los poetas místicos turcos -Mevlana era nacido en Afganistan-, el que escribiera miles de versos humanistas insuflado por un Islam de amor por los demás, abierto. Emre dignifica la relación del Hombre con Dios, la naturaleza y la sociedad. En sus poemas canta como la creación del ser humano por la divinidad y su mera existencia son un acto de Amor. Amor, pues, es lo que rige el universo, y no odios, imposiciones, reglas estrictas o prohibiciones. Enfrentado siempre a los dogmatismos, cantó contra opresores y tiranos, contra funcionarios corruptos, señores feudales, latifundistas y líderes religiosos, y defendió al pueblo llano, la gente menuda, como tu y yo y ese amigo turco que seguro que el viajero acaba de hacer. Ricos y pobres, sultanes y esclavos, para Yunus Emre, todos los hombres son iguales y fruto del amor de Dios. Por eso la gente lo quiere tanto

         "Yunus es mi nombre, estoy loco.

         El Amor me sirve de guía hasta el final.

         Solo, hacia el mayestático Amigo

         camino besando el suelo -y llego".

         Su Amigo era Dios: una amistad apasionada pero personal.

         Emre llevó una vida errante que propició las leyendas. Popular en su época tanto como ahora, usaba las palabras de la gente normal de Anatolia. Por eso, cuando tras la revolución nacionalista de Ataturk los lingüistas se pusieron a purificar el lenguaje oficial otomano de sus cultismos extranjeros, árabes y persas, para acercarlo al original de las tribus turcas que desde el Asia central llegaron a Anatolia, sus millares de versos fueron uno de los patrones más preciados, además de los dialectos de los campesinos anatolios.

Imagen de jBartroli

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