Clasificado en:

La Gran Muralla China (IV): Un muro para separar

         Aunque la idea de defenderse con muros fortificados de los ataques de los nómadas se remonta a los llamados "Reinos Combatientes" (del siglo VI a. C.) fue el emperador Qin Shihuang quien mandó unir todos los tramos en una sola y poderosa barrera de contención. Su objetivo era detener las incursiones de los xiongnu, los hunos. El precio fue terrible: 180 millones de metros cúbicos de tierra, centenares de miles de trabajadores forzados, decenas de miles de vidas truncadas. Los fundamentos de la Gran Muralla se aguantan sobre miles de esqueletos. 

         Una muralla para separar. Pero hay algo que siempre el nómada ha envidiado del sedentario: las riquezas, las sedas, las porcelanas, los perfumes. Mientras en el sur dominaba una dinastía fuerte, los nómadas rendían pleitesía e intercambiaban su ganado, sus caballos y las pieles que cazaban por los objetos de lujo chinos, trigo y te. Modas, gustos, hasta ideas, traspasaban la muralla hacia el norte. El nómada se deja seducir por la sofisticación sedentaria, se deja culturalizar. Solo cuando los nómadas sentían que el sur flaqueaba, los jinetes atacaban la muralla y la desbordaban. En realidad, la muralla sirvió para bien poco: evitaba los pillajes ocasionales de los bandoleros; pero no frenó ninguna invasión a gran escala. China fue conquistada en varias ocasiones. Y entonces, la muralla quedaba en medio del nuevo imperio arruinada y vacía de significado, como un esqueleto sin valor. Marco Polo, que vivió veinte años en China cuando Kublai Kan dominaba ambos lados, ni la cita en su libro.

         Finalmente, fue China -la civilización sedentaria- quien conquistó a los nómadas. Primero, por las armas, en el siglo XVII. Después, favoreciendo el budismo, una religión de paz que convirtió a los jóvenes segundones de guerreros a monjes. Y por último, y aún ahora, exportando su excedente de población: millones de chinos que han colonizado la actual región autónoma de Mongolia Interior y las provincias de la antigua Manchuria, hasta convertir a sus moradores originales en una ínfima minoría.

        ¿Protegió alguna vez la Gran Muralla? Apenas nada.

Imagen de jBartroli

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado.
CAPTCHA
La siguiente pregunta es para prevenir el spam automático en los envíos.
Image CAPTCHA
Copy the characters (respecting upper/lower case) from the image.