Clasificado en:

Dias de libertad en el Caribe (II): Remotas aldeas en las montañas

        La libertad. Tal parece ser el sentimiento común que transmite ese mar verdiazul que ahora tenéis ante vuestros ojos, la brisa en las palmas de los cocoteros, el azul perfecto y luminoso del cielo, la selva oscura y cerrada del continente, sus colinas cubiertas de fresca hierba. Los conquistadores hispanos nunca llegaron a controlar el territorio de Belice. Enviaban expediciones militares, incendiaban ciudades y poblados, pero luego los mayas volvían y quemaban las misiones que los franciscanos habían levantado. No se dejaron someter. Aunque al final, la guerra y las epidemias importadas desde Europa acabaron por despoblar el país.

         En la noche, oscureciendo con su luz a las estrellas, la diosa luna de los mayas, Ix Chel, baña de plata las ancianas piedras de las pirámides de Altún Ha, las hojas de la hierba entre los templos y los arbustos y las grandes ceibas. Solo una mínima parte de sus 64 km2 ha sido excavada, pero los arqueólogos han encontrado la pieza de jade más grande de la cultura maya: el rostro de Kinich Ahau, el dios del sol. Desde la cima de su Templo de los Altares de Mampostería se domina una amplia visión de la antigua ciudad y de la selva belizeña.

          Cuando recorráis Belice encontraréis muchas ruinas mayas como Altún Ha, como Xunantunich, como Caracol. Sin embargo, apenas si veréis indios mayas. Pagaron muy cara su libertad. A diferencia del Yucatán mexicano o de Guatemala son solo una minoría, el 11 % de la población, y casi todos descienden de emigraciones recientes. Los yucatecas que habitan en el norte huyeron del Yucatán durante la Guerra de las Castas, a mediados del siglo XIX. Los mopán vinieron del Petén hacia el 1886 y fundaron la ciudad de San Antonio, donde ahora algunos comienzan a mecanizar sus campos para producir arroz y cítricos y entrar en la economía de mercado; muchos mopán viven también entorno a Benque Viejo. Los kekchi, los más pobres de todos, llegaron a partir de 1870 escapando de las matanzas ordenadas por el dictador guatemalteco Justo Rufino Barrios en la región de Verapaz. La ciudad de San Pedro de Colombia la fundaron ellos.

         La mayoría de los indígenas viven en aldeas aisladas, por ejemplo en las laderas de las Montañas Mayas. Allí, muchos kekchi y mopán luchan aún para que se les reconozca la posesión de sus tierras. Son pequeños “milperos” que queman y clarean pedazos de selva para plantar sus cosechas de maíz, con cuya harina cocerán las tortillas, alimento básico junto a los frijoles, el arroz y el cacao. Libres y autónomos, el mundo no ha cambiado demasiado para ellos.

 

Imagen de jBartroli

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado.
CAPTCHA
La siguiente pregunta es para prevenir el spam automático en los envíos.
Image CAPTCHA
Copy the characters (respecting upper/lower case) from the image.