EL “OGRO” Y EL TIBET (1ª Parte)

Basta con dar un paseo por los prados de Grindelwald, para sentirse atraído por su figura amenazadoramente bella. La cara norte del Eiger, el Ogro, que es lo que significa su nombre en alemán, preside el paisaje de esta parte de los Alpes Berneses plagada de monumentales esculturas como el Monch o el Jungfrau. Cada una de estas montañas puede fascinarnos magnéticamente y, tal vez, sea uno de los mejores paisajes del mundo; sin embargo, El Eiger destaca entre ellas: su pared norte está cargada de Historia y de historias: su “caja negra” guarda para siempre la vida de los cuarenta y tres alpinistas que la dejaron allí entre el año 35 y el 77. Pero también, su cumbre tiene el recuerdo de quienes pusieron sus pies en ella tras haber superado los 1.800 metros de terribles dificultades.

Puede que haya sido la pared más temida, también por tanto, la que con más fuerza ha llamado a superarla y aunque hoy en día el alpinismo moderno ha cambiado muchas cosas, El Ogro sigue presente en todos los sueños montañeros.

Además, es posible que si pusiéramos una sobre otra las páginas escritas, las fotos tomadas y las películas de que ha sido protagonista, la pila formada alcanzaría su altura. Hasta nos acabaríamos encontrando con Clint Eastwood que en el 72 dirigió y protagonizó "The Eiger Sanction" en la que una escalada de la Norte sirvió de pretexto e incómodo escenario para una trama de espionaje.

Como muestra, vale decir que incluso la televisión suiza retransmitió en directo una ascensión en 1.999.

Tampoco podemos olvidar su cercanía, la gran montaña “vive” muy cerca del Hombre; se puede contemplar desde los telescopios del hotel de "Kleine Scheidegg" y mirar a los escaladores mientras se toma un café confortablemente instalado. A pocos metros de la gran mole, todo son senderos de ensueño para cualquier paseante y, además, hasta se pueden cruzar sus entrañas montado en un tren.

-Verano del 38

Entre el 21 y el 24 de Julio de 1.938, las cordadas que formaban Anderl Heckmair y Ludwig Vörg y Fritz Kasparek y Heinrich Harrer, consiguieron lo que hasta ese momento parecía inalcanzable y tras tres “vivacs” y cuatro días en la Pared, consiguieron pisar la cumbre.

De entre los cuatro, he querido situar el foco sobre Harrer. Tal vez no fuera el más importante en la historia del Eiger, pero sí quien más contribuyó a la difusión de la hazaña; como diríamos ahora, fue el más mediático.

Continuará....

Imagen de jAzketa

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