Clasificado en:

Botiquín homeopático de viaje

La experiencia siempre acaba demostrando al viajero la importancia de transitar ligero de equipaje y el hecho de reducir la mochila a la mínima expresión se convierte casi en un acto reflejo con el paso del tiempo. Sin embargo, el contenido del botiquín continúa dando quebraderos de cabeza a más de un trotamundos, y más si se va acompañado de niños, auténticos coleccionistas de microbios, bacilos y entes de dudosa taxonomía.

De los viajes con mis padres por Europa heredé el botiquín ancestral familiar de remedios con plantas y productos naturales. Una amarga infusión de centfulles (milhojas o milenrama) preparada con el hornillo en el camping cortaba de raíz una diarrea en la antigua Checoslovaquia; y un mal de garganta en los húmedos pólders holandeses se controlaba con miel y propóleo de las abejas hasta que desaparecía.

Con el cambio de continente llegó el avión y la mochila. En las primeras salidas por el Próximo Oriente con mi mujer todavía cargué con las hierbas, cambiando el hornillo por una resistencia para preparar infusiones (actualmente casi imposible de adquirir). El volumen ─no tanto el peso─ del botiquín naturista era considerable, y además tantas “hierbas” levantaban sospechas en más de una aduana. La clave para reducir el botiquín llegó a través de un medicamento de extraña denominación llamado Borax 30 CH. Se trataba de unas diminutas bolitas dulces recetadas por un médico homeópata, el Dr. Xavier Díez Llambrich, que por aquel entonces me estaba tratando, entre otras afecciones, el mareo en los aviones... El remedio fue tan fulminante que fui sustituyendo paulatinamente la farmacopea personal por esas misteriosas bolitas semejantes a un grano de arroz que se dispensan en tubos del tamaño de un dedo. Con una docena de tubos he acabado sobrellevando sin más contratiempos las típicas dolencias del viajero en Asia o África, he solucionado muchas contingencias acaecidas tras largas marchas por la montaña y, más importante, he solucionado inoportunos contratiempos de salud infantiles.

Afortunadamente el Dr. Díez Llambrich es, además de licenciado en medicina y en antropología social y cultural, un auténtico licenciado en el oficio de viajar. Su pasión por los viajes, la fotografía y las lenguas lo ha llevado a visitar más de cien países y sus consejos y recetas vienen avalados tanto por su bagaje humanístico como por su titulación (es uno de los médicos homeópatas del Estado español que lleva más años ejerciendo).

Ha impartido numerosos cursos ─el próximo en mayo sobre consejo homeopático para viajeros en el Col·legi de Farmacèutics de Barcelona─, ha escrito varios libros y colabora en el portal de homeopatía de la Universidad de Zaragoza (www.prescribohomeopatia.com), lugar donde también lleva a cabo la práctica docente. En esta web, que aloja una breve biografía suya (www.prescribohomeopatia.com/the-news/278-premio-prescribo-homeopatia-201...), ha compilado un útil botiquín homeopático con unas sencillas indicaciones previas de uso www.prescribohomeopatia.com/component/content/article/176-un-pequeno-bot... acompañadas de una veintena de medicamentos www.prescribohomeopatia.com/component/content/article/40/178-medicamento....

Imagen de iDies

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado.
CAPTCHA
La siguiente pregunta es para prevenir el spam automático en los envíos.
Image CAPTCHA
Copy the characters (respecting upper/lower case) from the image.