Un palacio en busca de destino

Sala de los pasos perdidos del Palacio de Justicia de Bruselas

 

Es uno de los edificios públicos más grandes del mundo y domina con su mastodóntica desmesura el corazón de la capital belga, pero el destino del centenario Palacio de Justicia de Bruselas es cada día más incierto ante el desinterés de la Administración belga en preservarlo, que incluso ha convocado un concurso internacional para destinarlo a otros usos.

Con una superficie en el suelo de 26.000 metros cuadrados, supera en tamaño a la Básilica de San Pedro del Vaticano. Aunque una muralla de eternizados andamios esconde su fachada principal, la cúpula dorada a cien metros de altura aún recuerda su pasado esplendor. Concebido por el arquitecto Joseph Poelart (1817-1879) como una obra excepcional para satisfacer el orgullo de una joven nación, el inmenso edificio fue inaugurado en 1883, después de 17 años de obras, que acabaron con la salud mental y la vida de su creador y que devoraron la astronómica cifra de más de 45 millones de francos de la época de las arcas públicas.

De estilo ecléctico e inspiración clásica greco-romana, el Palacio de Justicia constituye un dédalo de escaleras majestuosas, pórticos, columnatas, pasillos laberínticos, esfinges egipcias, arcos babilónicos y estatuas sorprendentes, como una desnuda Temis, que parece atrapada en un arrebato sensual y cuyo divino trasero contemplan quienes entran en el edificio por la puerta sur mientras suben pacientemente los 171 peldaños que conducen al corazón del edificio. Durante un tiempo, unas cortinas verdes protegieron las posaderas de la diosa griega de la vista de los visitantes por orden de un presidente del tribunal casación, pero desde que abandonó su cargo las cortinas han dejado de ocultar el trasero de la estatua.

La sala de los pasos perdidos, con sus 3.600 metros cuadrados, es probablemente la zona más impresionante del edificio y deslumbra por su inmensidad colosal de casi cien metros de altura y sus monumentales escaleras, galerías y columnatas.

El Palacio de Justicia cuenta con decenas de kilómetros de pasillos,1.530 puertas y 1.513 ventanas, 27 grandes salas de audiencia, 245 locales y una sala de espectáculos nunca estrenada y transformada en un polvoriento archivo. Pero el 70% de su espacio ya no se utiliza, decenas de salas están abandonadas, los muros muestran crecientes grietas, trozos de marmol se desploman aquí y allá y las ventanas parece que literalmente no se hayan lavado nunca.

Después de unas fugas espectaculares de detenidos y con el argumento de resulta demasiado caro de mantener y reparar, el ministro de Justicia, el democristiano flamenco Stefaan De Clerck, decretó justo antes de las elecciones el traslado de gran parte de la actividad judicial bruselense a otros inmuebles para dejar en el edificio a corto plazo sólo las actividades de los tribunales de casación y apelación y la fiscalía general.

A pesar de las protestas públicas de los abogados, el proceso de desalojamiento del Palacio de Justicia sigue su curso. En medio de la actual descomposición política de Bélgica, se atribuye la decisión de De Clerck a una maniobra flamenca para poder apoderarse del edificio e instalar en él mismo una vez vaciado a los futuros tribunales flamencos, una vez haya culminado la segregación total de la Administración de justicia belga entre flamencos y francófonos.  

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