Más controles y restricciones para viajar a EEUU

Cada vez resulta más complicado viajar a Estados Unidos, debido a los crecientes controles y restricciones que impone la Administración Bush a los visitantes extranjeros con la más que desgastada excusa de reforzar la seguridad y prevenir el terrorismo. El viajero, no sólo debe soportar desesperantes colas de control y someterse a la humillante toma de huellas dactilares, sino que el contenido de su ordenador, los datos gravados en su teléfono móvil e incluso sus anotaciones personales en un cuaderno pueden ser registrados, copiados o requisados impunemente, al libre capricho y sin necesidad de ninguna justificación por parte de los agentes de aduanas norteamericanos. Y a partir de enero, los españoles y los ciudadanos de los otros 14 países de la Unión Europea (UE) exentos de visado, deberán obtener una autorización electrónica previa de las autoridades norteamericanas antes de poder subir a bordo de un avión o un barco con destino a EEUU. Para la Administración Bush parece más importante garantizar que cualquier ciudadano pueda acumular un arsenal en su propia casa que proteger el derecho a la intimidad de los ciudadanos y la protección de sus datos personales.

 

El Departamento de Seguridad Interior norteamericano emitió el pasado 16 de julio un circular interna para reforzar y consolidar las prácticas de registro de ordenadores, teléfonos e incluso libros que se realizaban ya en los puestos fronterizos. La circular, que se puede consultar en el web de Aduanas y Protección de Fronteras (http://www.cbp.gov/xp/cgov/travel/admissability/), precisa que los agentes “pueden examinar documentos, libros, panfletos y otro material escrito, así como ordenadores, discos, discos duros y otros materiales electrónicos y digitales de almacenamiento de datos”.

 

La misma circular destaca que, a pesar de la “ausencia de una sospecha individualizada, los agentes pueden revisar y analizar la información transportada por cualquier persona que intente entrar, regresar, salir, atravesar o residir en EEUU”. Las inspecciones se aplican tanto a los ciudadanos norteamericanos como a los extranjeros.

 

Los agentes están autorizados a retener los documentos y equipos electrónicos y a hacer copias de su contenido, así como a traducirlos o desencriptarlos y enviar copias de la información a otras agencias o entidades gubernamentales norteamericanas.

 

Dada la proverbial capacidad de sospecha de las autoridades norteamericanas, el puro sentido común aconseja viajar a EEUU con el disco duro del ordenador lo más limpio posible, sin información personal privada que no se pueda airear en la plaza pública y guardando en casa una copia de seguridad de su contenido. Lo mismo se aplica para las llaves USB y para el teléfono móvil, los mensajes y las fotos que puedan haber quedado almacenadas en el mismo, guardando también antes de partir una copia completa del listado de teléfonos y contactos.

 

La nueva autorización electrónica previa para viajar a EEUU ya puede comenzar a tramitarse desde el pasado 1 de agosto en el web (https://esta.cbp.dhs.gov/esta/), aunque no será obligatoria hasta enero. En ella, a parte de los datos personales, del vuelo y de la dirección en EEUU, hay que responder a preguntas, como si el solicitante padece alguna enfermedad contagiosa, o algún problema físico o mental o si es un consumidor o adicto a  drogas. Otra de las preguntas es si el solicitante ha sido detenido o condenado por cuestiones morales o por posesión de substancias ilícitas. Luego están las habituales preguntas relativas al terrorismo, el espionaje y la inmigración y una relativa a los conflictos de custodia de niños en los que uno de los progenitores sea norteamericano.

 

La autorización electrónica habrá que solicitarla como mínimo 72 horas antes de la salida del vuelo y la obtención de la misma no garantiza la entrada final en EEUU, que quedará siempre en manos de la decisión de los agentes de aduanas norteamericanos. La posesión de la autorización tampoco dará derecho al reembolso del precio del billete de avión en caso de no admisión en EEUU. Las autorización electrónicas serán de momento gratuitas, pero los representantes del Departamento de Seguridad Interior admitieron esta semana en Bruselas que podrían tener un coste en el futuro.

 

En el fondo, la nueva autorización electrónica se convertirá en un visado encubierto, que se impondrá a los ciudadanos de los países que hasta ahora estaban exentos de él para viajar a EEUU, porque la Administración Bush teme cada vez más que ciudadanos europeos puedan constituir una amenaza para su país.

 

El siglo XXI no ha aportando el mundo de libertad augurado tras el fin de la Guerra Fría, sino que ha resucitado los más oscuros métodos policiales de los regímenes autoritarios de un pasado que creíamos superado. Y aún no hemos visto nada. 


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