La OTAN echa más leña al fuego en la crisis de Georgia

Mientras la presidencia francesa de la Unión Europea (UE) se esfuerza en rebajar la tensión y en buscar una salida política pacífica a la crisis de Georgia, la OTAN parece empeñada en echar más leña al fuego. La decisión tomada hoy de enviar al Consejo Atlántico, el máximo órgano decisorio de la OTAN, en una visita oficial a Georgia el 15 y 16 de septiembre para estudiar cómo la organización militar puede ayudar al Gobierno de Tbilisi parece un nuevo desafío gratuito e innecesario a Moscú.

Jaap de Hoop Scheffer, secretario general de la OTANLa delegación de la OTAN estará encabezada por el secretario general de la organización, Jaap de Hoop Scheffer, y constituida por los embajadores de los 26 países aliados. Durante la visita a Georgia se estudiará el estrechamiento de los lazos del país con la Alianza Atlántica y la mejora de las capacidades militares de Georgia. La OTAN ha puesto ya en marcha un acuerdo de cooperación con Georgia para cederle fotografías aéreas del territorio del país y la Alianza Atlántica podría aportar ayuda financiera a Tbilisi para reconstruir sus fuerzas armadas, tras el equipamiento perdido en su enfrentamiento con Rusia, según el portavoz de la OTAN.

En la misma línea, la entrada en el mar Negro con destino a Georgia del navío de guerra norteamericano USS Mount Whitney, el ultrasofisticado buque estandarte de la VI Flota, sólo contribuye a una escalada de la tensión. Con el Mount Whitney, son ya tres los buques de guerra de EEUU presentes en el mar Negro y seis en total los buques de la OTAN, incluido el español Almirante Juan de Borbón. El Mount Whitney es considerado como el buque más sofisticado en materia de mando, control, comunicaciones y espionaje militar.

No deja de sorprender que tengan que ser buques de guerra norteamericanos los que deban transportar la ayuda humanitaria a Georgia, lo que contribuye a alimentar las sospechas rusas de que, bajo la cobertura de la ayuda humanitaria EEUU, esté suministrando nuevo equipo militar a Tbilisi. Este es uno de los argumentos de Moscú para mantener sin replegar un destacamento de tropas junto a la salida del puerto de Puti para verificar que no llega nuevo armamento a Georgia, aunque los buques norteamericanos descargan en el puerto más al sur de Batumi.

El anuncio de que la OTAN va a reforzar su visibilidad en los países bálticos como consecuencia del conflicto entre Georgia y Rusia también contribuye a crear una peligrosa sensación de escalada militar. El embajador norteamericano ante la OTAN, Kurt Volker, señaló en declaraciones al diario Financial Times que la Alianza Atlántica debe mostrar que está preparada, con medios militares suficientes, para defender a Estonia, Letonia y Lituania de un eventual ataque de Moscú. El portavoz de la Alianza Atlántica indicó que el reforzamiento de la defensa aliada de los países bálticos será debatido durante la reunión informal de ministros de Defensa de la OTAN que se celebrará en Londres el 18 y 19 de septiembre.

El presidente francés y presidente semestral de la UE, Nicolas Sarkozy, destacó el pasado lunes tras la cumbre europea extraordinaria sobre la crisis de Georgia que la gestión diplomática europea se ha demostrado mucho más efectiva para desactivar el conflicto que “el envío de buques al mar Negro”. Sarkozy también advirtió que “las demostraciones de fuerza y el enseñar los bíceps no convienen a nadie”. Pero en la OTAN, EEUU intenta como siempre imponer su ‘diktat’. 

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