Europa no cuenta

 

 

Europa no cuenta. La prueba más palpable de ello es que el presidente norteamericano, Barack Obama, considere que la cumbre entre EEUU y Unión Europea (UE) prevista para primavera carece del suficiente interés como para mantenerla. Y no es de extrañar esa actitud, porque Europa se comporta como un súbdito de EEUU en lugar de hacerse respetar como una potencia internacional autónoma.

Cada vez que Washington pide algo a la UE, los dirigentes europeos se apresuran a complacer a los mandatarios norteamericanos, aunque esa demanda infrinja la legislación básica europea, como la cesión de todos los datos personales de los ciudadanos europeos que viajan a EEUU o como la renovación de la controvertida autorización a Washington para espiar todas las transacciones financieras que realizan los ciudadanos europeos.

La reforma institucional del Tratado de Lisboa, que debía servir para dar a la UE una mayor capacidad de actuación y un mayor protagonismo internacional, hasta ahora ha servido para lo contrario.

La actitud funcionarial de la nueva 'ministra' europea de Asuntos Exteriores, la británica Catherine Ashton, sumada a su falta de visión global y a su carencia de iniciativa supone un brutal retroceso respecto a la labor desempeñada por su predecesor, Javier Solana, al frente de la diplomacia europea.

Ashton, que tiene una preocupante tendencia a alinearse con la posición del Gobierno británico, se muestra además totalmente reticente a la que la UE asuma el protagonismo que le corresponde en operaciones internacionales, como quedó demostrado en Haití, y a emprender nuevas misiones de política exterior y de seguridad.

La Conferencia del Clima de Copenhague ya supuso un duro revés para las pretensiones europeas de liderazgo internacional, porque la UE fue marginalizada por una negociación directa entre EEUU y China. Frente a sus pretensiones iniciales y debido a su torpe estrategia, al final a la UE no le quedó más remedio que sumarse a lo pactado por otros, pese a que difería enormemente de sus objetivos.

Desaparecida la amenaza soviética y ante el arrollador avance de China, la atención prioritaria de EEUU se está orientando hacia Asia y el Pacífico, mientras que para Washington el papel de Europa queda limitado al de un socio-súbdito del que se espera que secunde la política internacional norteamericana sin demasiadas protestas.

La ausencia de Obama en la conmemoración del 20 aniversario de la caída del muro en Berlín el pasado noviembre fue un claro indicador de la pérdida de interés de EEUU por Europa. La anulación de la planificada cumbre de primavera es la confirmación de esa actitud.

El relevo del nefasto George Bush por Obama al frente de EEUU despertó una ola de excesivo optimismo en Europa, porque tanto para uno como para el otro la prioridad es mantener la hegemonía mundial norteamericana no una gestión internacional más justa y equilibrada del planeta.  

Imagen de eOliveras

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado.
CAPTCHA
La siguiente pregunta es para prevenir el spam automático en los envíos.
Image CAPTCHA
Copy the characters (respecting upper/lower case) from the image.