Alix se queda huerfano

 

El mundo del cómic y la Antigüedad Clásica mediterránea estaban ayer de luto por el fallecimiento de último gigante histórico del Noveno Arte y de la denominada escuela de Bruselas, Jacques Martin. El creador de Alix, el joven galo contemporáneo de Julio César, se extinguió el pasado 21 de enero en Suiza a la edad de 88 años, después de más de 60 años dedicados a la creación continuada de inolvidables aventuras gráficas.

Gracias a sus precisos dibujos y a sus envolventes historias, muchos jóvenes de todo el mundo han descubierto la vida, la civilización y la cultura de Grecia, Roma y Egipto en la Antigüedad.  

Nacido en Estrasburgo (Francia) el 25 de septiembre de 1921, Jacques Martin pasó toda su vida profesional en Bélgica y ha dejado tras sí una obra inmensa de unos 120 volúmenes, con más de 25 millones de ejemplares vendidos en el mundo y traducido a 15 lenguas distintas.

Al acabar la Segunda Guerra Mundial y después de haber pasado tres años de trabajo forzado en Alemania durante el conflicto, Jacques Martin se instaló en Bélgica y comenzó a publicar historias fantasiosas en 1946 bajo el seudónimo de Marleb, como “La Ciudad Fantástica”.

Las primeras planchas de las aventuras de Alix aparecieron en la revista juvenil belga Titin el 16 de septiembre de 1948, de la que era director artístico Hergé. Al ritmo de una plancha por semana, fue tomando cuerpo un nuevo joven héroe de dimensión épica y nobles sentimientos.

El primer álbum, que recoge sus aventuras iniciales, fue publicado en 1956 bajo el título de “Alix el intrépido”. Durante las últimas cuatro décadas Alix y su fiel compañero Enak han ido recorriendo el mundo antiguo mediterráneo a lo largo de 29 volúmenes sucesivos, el último publicado en el 2009.

Guionista y dibujante, Martin se distinguió por su trazo realista y la minuciosa reconstrucción de los escenarios y ambientes clásicos, medievales y contemporáneos donde se desarrollan las aventuras de sus héroes (Alix, Orión, Keos, Lefranc, Jhen, Arno y Loïs). Perfeccionista, exigente y apasionado de la historia y del mundo clásico greco-romano, los decorados y las descripciones gráficas de los edificios se basan en una prolija documentación. El reportero Guy Lefranc será su héroe más contemporáneo.

A partir de 1970 comenzó a trabajar con otros dibujantes para poder plasmar sobre el papel todas las historias que surgían de su desbordante imaginación. Aunque tuvo que abandonar la actividad como dibujante en 1992 a causa de una enfermedad ocular, siguió creando historias hasta el final. Su último héroe, Loïs, cuyas aventuras transcurren en la época de Luis XIV de Francia, fue creado en el 2003.

 

Imagen de eOliveras

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