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Bruselas dedica el año 2009 al mundo del cómic

Bruselas y el cómic mantienen un apasionado idilio desde hace 60 años, sin que las crisis políticas, las recesiones económicas y los problemas comunitario-lingüísticos belgas hayan conseguido debilitar esa pasión mutuamente adictiva. Las autoridades regionales han decidido festejar esa larga y fructífera unión por todo lo alto convirtiendo el 2009 en el año del Noveno Arte en la capital belga, con la esperanza crematística de atraer a turistas y aficionados.

La excusa oficial es el 20 aniversario de la apertura del Centro Belga del Cómic. La creación de este museo emblemático en el centro de la ciudad permitió salvar de la ruina y de la piqueta uno de los edificios destacados del Art Nouveau, construido por Victor Horta en 1906 para albergar los grandes almacenes textiles Waucquez.

 

Angel en la rue des ChartreuxEn contra de la cicatería y las estrecheces presupuestarias habituales, la región bruselense ha movilizado 4 millones de euros para financiar un programa de nueve meses de actividades y al menos 45 eventos para que Bruselas sea, más que nunca, la capital mundial del cómic. Todo comenzará con una gran desfile de globos gigantescos con las efigies de los héroes del cómic que atravesará la ciudad el 28 de febrero, en el más puro estilo norteamericano.

Entre las exposiciones programadas, destaca la picante “Sixties” (Los Sesenta), dedicada a los dibujantes que, como Guy Peellaert, Paul Cuvelier y Guido Crepax, introdujeron el erotismo en el cómic y transformaron en un producto para adultos unas creaciones que hasta entonces se consideraban reservadas exclusivamente a niños y adolescentes.

Otra exposición señalada es la retrospectiva de la serie Blueberry, iniciada en 1963 por Jean-Michel Charlier y Jean Giraud y considerada como la mejor serie del Oeste de la historia del comic, que podrá contemplarse en la Maison de la Bande Dessinée hasta mediados de junio.

En la Galería Thierry Gossens, se ha instalado otra retrospectiva dedicada a Philippe Berthet, que dibujó la Norteamerica de los años cuarenta y cincuenta, en una historias de marcada influencia hollywoodiense y con seductoras pin-ups de curvas vertiginosas.

El cómic también tendrá un papel sobresaliente en la edición de este año de la Feria del Libro de Bruselas del 5 al 9 de marzo. Los mangas japoneses y su influencia sobre el cómic europeo tampoco faltarán entre los eventos programados. Y hasta el Museo del Ejército dedicará una exposición monográfica sobre los personajes y las aventuras del cómic asociadas a las técnicas militares.

La capital belga aprovechará la ocasión para incorporar al menos tres nuevos frescos murales dedicados al mundo del cómic, que ampliarán el actual circuito de 35 muros revitalizados con personajes y escenas de las aventuras gráficas. La barroca Grand Place se sumergirá asimismo en el mundo del cómic con la instalación en mayo de un gigantesco lienzo de 750 metros cuadrados. Como anticipo de los festejos, acaba de inaugurarse junto a la estación de Midi un fresco monumental que agrupa a 50 conocidos personajes de los relatos gráficos.

El cómic no es una mera afición del país que vio nacer a Tintin, sino que constituye una rentable actividad económica. Las ventas y exportaciones de cómics son la principal fuente de ingresos de las editoriales belgas en lengua francesa, con un crecimiento del 17% en el 2007, que contrasta con la caída del 90% del apartado literatura general. Los cómics además representaron el año pasado el 38% de la facturación de los editores belgas francófonos.

Bruselas, su gente y sus lugares aparecen con frecuencia en los álbumes de aventuras gráficas, y a veces ocurre que los personajes del cómic se incrustan en la realidad cotidiana bruselense.

Éste ha sido el caso este otoño del aventurero Bob Morane, creado por Henri Vernes, que en forma de estatua de bronce tamaño natural se ha instalado a perpetuidad en el bar "La Canne à Sucre", un clásico del barrio del  Sablon especializado en ron. En este local, que el creador de Bob Morane frecuenta con regularidad, el mítico aventurero entró por primera vez en el álbum “El Ojo de la Iguana”.

Incluso Corto Maltese tiene su propio bar en Bruselas, situado en el barrio de la Universidad Libre de Bruselas (ULB), junto al cementerio de Ixelles, una ubicación que habría aprobado el mismo Hugo Pratt, su creador.

(Una versión mucho más corta fue publicada en El Periódico el 10 de enero de 2009)

Imagen de eOliveras

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