Guerreros de terracota: defender la inmortalidad

Concebidas para defender al primer emperador que unificó la China, ni siquiera se pudieron defender a sí mismas ... sólo consiguieron esconderse de las miradas humanas durante dos mil años para resurgir ahora gracias a otro tipo de artesanos, los reconstructores de fragmentos. Visitar en Xian (China), el ejercido de terracota es una de las sensaciones más impresionantes que recuerdo. Ver aquel montón de figuras en la más inmensa de las tres naves te deja al mismo tiempo una sensación de extrañeza y de belleza difícil de explicar. La grandeza se intuye (sólo hay excavada una parte de las figuras). Poco que ver con juegos de espejos y muestras reducidas fuera del lugar. Aquel sitio es insustituible, y visitarlo no se olvida fácilmente.

Aunque han perdido sus colores originales y en las filas posteriores las nuevas figuras que aparecen se encuentran muy hechas añicos (antes de su reconstrucción) la verdad es que no dejaba de maravillarme su excelente factura y, al mismo tiempo, su inutilidad original. Concebidas para acompañar al emperador a la otra vida y defenderle, permanecieron en su puesto hasta hoy, aunque de una forma no muy ortodoxa. La tumba que protegen, sin embargo, sigue allí, intacta e inviolada a poco más de un kilómetro y medio de distancia, enterrada bajo un monte artificial a una profundidad imposible para los saqueadores.

 
Nadie buscó nunca el ejército de terracota, sencillamente porque su memoria se borró de la mente de los seres humanos. El historiador Sima Qian habló un siglo después de la muerte de Qin Shihuandi en sus Memorias históricas (Shiji) de la tumba del emperador, pero no de un ejército que lo custodiara. El ejército fue descubierto de forma casual en 1974 por un campesino. En su obra, el historiador describía una tumba casi delirante, con ríos de mercurio simulando los mares conocidos y piedras preciosas por estrellas, pero también trampas automáticas para posibles saqueadores. Nadie lo creía posible... hasta que se descubrió el ejército. Las últimas investigaciones divulgadas sobre la tumba del emperador hacen referencia a altos índices de mercurio que se filtran desde dentro de la ladera, un dato que se mostraría de acorde con lo que dice el texto de Sima Qian. Esos estudios también han dado indicios de la estructura interior de la tumba, pero sin aclarar demasiadas cosas. Lo cierto es que las autoridades chinas no tienen previsto abrir el mausoleo, ni siquiera a largo plazo, oficialmente porque se carece en nuestros días de la tecnología necesaria para garantizar su pervivencia. Si algún día llega a ser abierta, se convertirá muy probablemente en un nuevo hito de la arqueología mundial.

Ejército (incompleto) en formación de combate
Volviendo a los guerreros de terracota, la disposición del ejército, evidentemente, no es debida al azar. Originalmente había cuatro fosos, de los que el cuarto se encontró vacío. La disposición sigue los principios de táctica militar vigente durante el final del período Zhou -inicio del periodo preimperial. La fosa 1, la mayor de todas, aloja unos seis mil soldados y carros de combate tirados por caballos. Al frente 210 arqueros, tres hileras de lanceros y carros. Detrás, la infantería ligera apoyando la infantería pesada que sigue justo después. La formación está protegida hacia el exterior por una columna de hombres que mira hacia fuera. La retaguardia la forman tres hileras compactas de guerreros, la última de las cuales da la espalda a la formación. La infantería ligera sería la que viste chaquetas cruzadas, mientras que la pesada es la que lleva armadura de placas. Hay un buen ejemplo de esta disposición en la película Hero, del director chino Zhang Yimou, cuando el ejército imperial asedia la capital.

La fosa 2, más pequeña, aloja unos 1300 guerreros, 450 caballos y 89 carros de combate. Es la formación de caballería protegida por arqueros. La fosa 3 es la de la oficialidad, con 68 guerreros (oficiales y asistentes). Y la fosa 4 no contiene nada ... ¿por qué? ¡Pues porque en teoría tenía que alojar el grueso del ejército! El que se ha descubierto en realidad son sólo las alas derecha e izquierda; el cuerpo central debía estar compuesto de personas reales inmoladas según la costumbre de la época. Sima Qian hace referencia en el Shiji a la decisión del emperador de no sacrificar hombres, para poder enviarlos a combates reales. Quizás aquí está la clave de que finalmente no reservara a nadie de carne y hueso para su defensa de ultratumba ...

Lenta reconstrucción
Sobre las figuras, Ledderose habla de su factura en serie, a través de moldes para la mayor parte del cuerpo, pero en aquella serialización se incluía también la idea de una individualización a través de las cabezas, todas diferentes, y del rango (visible a través de diferentes utensilios, peinados y otros). Hay quien hasta ha extrapolado la estatura de los chinos de aquella época: entre 1.62 y 1.71 metros. Cuando los arqueólogos empezaron las excavaciones se encontraron con que gran parte de los soldados y los caballos enterrados estaban rotos o tumbados (de lo que era su posición original). No hay una opinión unánime sobre las causas. Algunas fuentes constatan que el mausoleo fue saqueado e incendiado por Xiang Yu en el año 206 aC, destruyendo una parte. Sin embargo, Sima Qian, no hace mención alguna a dicha destrucción. Del mismo modo, el estudio de las piezas no aporta muestras fehacientes de que las figuras fueran incendiadas. Es probable pues que se trate de una degeneración como consecuencia del paso de los años y el hecho de soportar el peso de toda la tierra y madera que cubría originalmente las fosas.
 
Los trabajos de identificación, reconstrucción y conservación constituyen una tarea ardua y lenta. La restauración requiere la limpieza de las piezas encontradas, la extracción de la tierra mezclada con la terracota, la búsqueda y unión de las piezas, el remiendo de las grietas, la identificación de los caracteres inscritos y la clasificación de cada una mediante fotos y dibujos individuales, para su posterior colocación en el lugar pertinente. Buena parte de estos trabajos se realiza en las mismas fosas que visita el público, por lo que es posible ver ejemplos de esos trabajos en diferentes fases.

 

 
Tras tantos años enterradas, estas figuras han perdido su policromía original y, una vez se exponen nuevamente a la luz y a la temperatura actuales, la capa orgánica adherente que sirve de base para las pinturas se acaba secando o perdiendo. Numerosos científicos de diferentes universidades chinas e internacionales trabajan desde hace años para evitar que esto suceda, mediante la aplicación de sustancias concretas como el polyethyleno glycol 200 (PEG200) y HEMA.
 
Según estudios realizados, se detectó una plaga de 40 tipos de hongos que estaba afectando a más de 1400 soldados y que constituían un serio peligro para la destrucción de las figuras. Por ello el Museo se embarcó en un proyecto de recuperación de larga duración (unos 3 años) con la intención de erradicar la plaga y evitar la propagación al resto de figuras. Para ello fue necesaria la aplicación de unos 500 kilos de productos químicos. 
 
Eso sin hablar de amenazas tan prosaicas como la del verano de 2007 cuando la Fosa 2 debió permanecer cerrada por unos meses para llevar a cabo la reparación de unas goteras que filtraban el agua en la sala.

Inspiración milenaria
Más allá del valor artístico que tienen las esculturas del mausoleo del primer emperador, creo que hay un poderoso componente de fascinación que va de la mano de su disposición, su número y su propósito tan inútil: un ejército inmóvil desplegado en formación de combate. Pienso que eso impresiona a mucha gente, y entre ellos a los artistas contemporáneos.

El chino Yue Min Jun es un ejemplo. En su obra "2000 a.C." que pudo verse en la exposición "Vermell a part" en la Fundació Miró de Barcelona encontramos un ejemplo muy claro. Se trata de una repetición seriada de personas sonrientes en formación. Yue Min Jun forma parte del llamado movimiento del Realismo cínico, si veis la imagen comprenderéis enseguida a qué se refiere.


En una entrevista, el artista explica precisamente el origen de su escultura repetitiva: "As had happened with my use of the figure in the early days, when I started repeating it, the same approach seemed logical for the sculptures. Here, I was drawn to making a visual parallel with the extraordinary, 8,000-strong Qin Dynasty terracotta warriors (221-206 B.C.): hundreds of figures that all appear to be exactly the same, but with minute differences, rather like human beings. And to create a contemporary "army" of my figures that would just stand there and confront people...what would viewers feel? "

El autor explica que después intentó hacer un millar de sus figuras sonrientes... Evidentemente al llegar a la vigésima se dio cuenta de la dificultad y la inutilidad de su esfuerzo...

Pero aquella fascinación que suscita el ejercido de Xian puede ir más allá de copiar la idea; puede provocar la idea de la asimilación real, una performance de imitación: el artista desea fundirse entre la masa de guerreros, ser uno más, pasar desapercibido para la eternidad. El estudiante alemán Pablo Wendel lo consiguió.

Creo que nos encontramos, de nuevo, con un diálogo en el tiempo, al estilo del que se establece en un rollo de pintura china, hecha para ser desenrollada, admirada como instante atrapado y vuelta a guardar. El ejército de terracota pone en contacto mundos separados por dos mil años de historia pero capaces todavía de expresarse con belleza.

Fuentes:
-LEDDEROSE, L. (1998). Ten Thousand Things. Module and Mass Production
in Chinese Art
. Princeton: Princeton University Press.
- SCARPARI, M. (2005). Antigua China. Barcelona: Folio
- STAFUTTI, S. i ROMANGNOLI, F. (2008). Los tesoros de las antiguas civilizaciones. China. Barcelona: RBA
 

Página oficial del museo, en Xian (inglés y chino)

 

EDITADO EL 20 DE MAYO DE 2010:

El equipo de investigación y recuperación de la excavación de los guerreros de Xian ha conseguido el Premio Principe de Asturias de Ciencias Sociales 2010. Una recompensa al ingente esfuerzo de recomponer una de las maravillas de la humanidad, aventura sin duda colosal en la que todavía queda mucho por hacer.

 

Artículo del diario El País en donde se da cuenta del galardón



 

Imagen de eGil

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