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África: Alejandría / 16.02.2012 / 12892 km

Algunos pensarán que es demasiado lento, incluso les será difícil discernir entre el tranvía normal (25 piastras, poco más de 3 céntimos de euros) y el histórico (cuatro veces más caro). Nosotros sin embargo vemos poesía en este cacharro de hojalata que se cae a pedazos, que conserva con gran esfuerzo su color original y apenas puede avanzar  por sus sucias vías entre el desordenado tráfico de coches y personas. Es el tranvía más lento que he visto jamás, es lentísimo, casi parado. 



Caminando se adelanta sin problemas. No sirve para llegar a tiempo a ningún lugar, ni siquiera para llegar tarde, pero desde su interior la agitada vida de Alejandría se aprecia de otro modo, más tranquila y llevadera, sin tener que saltar obstáculos a cada paso, sin tener que chocarse por la acera con todo tipo de cachivaches, sin tener que evitar el acoso constante de los vendedores ni sentirse perdido en cada cruce de calles. 



Desde esta altura y a esta velocidad, es mucho más fácil observar la mujer que, de tienda en tienda, limpia el contaminado ambiente quemando incienso, el hombre que lleva el té a los demás, el limpiabotas, el vendedor de esponjas y el de pipas, el tranvía azul, los ancianos que caminan, los niños que se cruzan, el  puesto de fruta fresca, el pan recién hecho en la panadería de la esquina, los hombres fumando shisha y bebiendo chai, llenando las cafeterías sin dejar un lugar vacío donde sentarse. 



Desde esta altura y a esta velocidad, se disfruta de Alejandría.


Tandem-Nostrum
http://vimeo.com/67007624
 

Imagen de miviaje

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