Shanti Shanti

 Shanti Shanti,.*

Viaje al norte de la India rodando un documental.

De Alexis Racionero Ragué.

 Cinco años después de la realización del documental “Rubber Soul”, Alexis Racionero publica el diario de su viaje a la India. Una crónica franca –muy franca- de lo que aconteció en la primavera de 2004.

 Shanti Shanti es un libro con las referencias literarias, musicales y la atmósfera de una época definida: la del Viaje a Oriente, a la India, a Katmandú que  a mediados de los 60 y 70 emprendieron muchos jóvenes occidentales. El viaje que describían  Miguel Portillo y Carles Arnal en su “Viaje al Edén” (Star Books, Barcelona 1977, con portada de Marcià Español).

 Pero dónde el “Viaje al Edén” proponía un recorrido hedonista sin otra finalidad que la gratificación de los sentidos y una difusa meta espiritual , Shanti Shanti es la memoria de la realización rigurosa de un documental en busca de lo que queda de la aventura hippie, y un recorrido por sus antecedentes intelectuales.  Una película seria, solidamente investigada y construida que gozó de una excelente aceptación.

 Pero volvamos al libro: cuarenta años más tarde, con toda naturalidad, Alexis y sus compañeros emprenden y viven un viaje de otra época. No podemos hablar de trabajo de campo, en su sentido antropológico, porque  participan en cuerpo y alma del objeto de su estudio.

 Un ejemplo: antes de partir, el cámara es aceptado sin conocer sus habilidades. Simplemente, cae bien y con ello basta. Una prueba de confianza muy hippie.

Otro: ya en Rishikesh y vestidos de época –camisetas teñidas, amplios pantalones-  fuman, fuman mucho, y les seduce la belleza física y posiblemente espiritual de la gente que conocen. Muy hippie también la visión positiva de la humanidad.

 La búsqueda de sus primeros objetivos es hilarante “Desde el autobús nos parece ver a un hippie y pedimos apearnos. Merodeamos tras él y…” o más adelante “…Es un hombre de unos sesenta años, por tanto es un ejemplar auténtico de la época…”

 El lector viajado se pregunta cuando aparecerán los trastornos intestinales, compañeros habituales de estas aventuras. No tardan en llegar, lo explican más adelante.

 Claro que para ser fieles al pasado el viaje hubiese tenido que realizarse por tierra, algo nada recomendable actualmente. Pero compensan esta carencia utilizando transportes naturalmente muy cutres, peligrosos e incómodos. ¡Como debe ser, vaya!

 El libro sorprende por su gran franqueza y modestia. Nuestros antihéroes no esconden ninguna emoción o pequeña miseria, y con gran discreción, como quien no quiere la cosa, regresan con un documental admirable, ameno, erudito también, que no deben perderse si no lo han visto todavía ( http://documentales.tv-on.es/historia/rubber-soul-el-viaje-hippie-a-la-i...).

En él aparecen intelectuales y pensadores reconocidos como Raimón Panikkar o Luis Racionero, personajes de difícil clasificación como la viajera Teresa Dieste , o entrañables practicantes de estilos de vida alternativos como Jesús el gaditano, o el británico Carl. Y muchos otros.

 Hay una diferencia de peso entre el viaje de Alexis y sus amigos y el que realizábamos muchos de nosotros en los años 70.

Alexis Racionero posee un bagaje cultural notable que le permite vivir más provechosamente su aventura. Al principio del libro explica la deuda intelectual  con sus padres –María José Ragué y Luis Racionero- y con el entorno en el que creció.

 Alexis, Sergi y Ferran, vuelven cambiados a mejor, simplificados, con una percepción más clara de lo que es realmente importante. Y Alexis escribe “… sigo siendo profesor, pero al volver, decidí renunciar a la salvaje  lucha por obtener una plaza fija como funcionario…”

 Decía mi admirado Nicolas Bouvier  que “…uno no hace un viaje sino que el viaje le hace a uno…” también que “del viaje no se vuelve decorado como un árbol de Navidad, sino exprimido, escurrido y secado.”

 Porque desde luego, no se viaja impunemente

Shanti, shanti a todos, amigos.

 

 Y para terminar permítanme proponer algo de música para después de la lectura:

The Beatles, por supuesto, a partir del álbum Rubber Soul y también:

Country Joe and the Fish: Electric music for the mind and body/ Vanguard.

Jefferson Airplane: Surrealistic Pillow/ RCA Records.

Love: Forever changes/ Elektra.

 

*Shanti: palabra sánscrita, puede traducirse como paz de la mente o paz interior.

Shanti Shanti en Altaïr

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imagen de aPadrol

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