Con Peter Matthiessen (1)

La reciente y oportuna publicación por Seix Barral de la extraordinaria “País de Sombras” de Peter Matthiessen, -en versión original “ Shadow Country”, que reúne su “Watson Trilogy” en un único libro que el autor ha revisado y reescrito- me ha parecido una buena excusa para recuperar parte de una conversación que, años atrás, tuve el privilegio de mantener con él a media mañana, en La Rotonda del Hotel Palace de Madrid.

                        
                                                        copyright foto: Albert Padrol

 

Acudí con prevención a mi cita con el autor de “El Leopardo de las Nieves”. Peter Matthiessen venía precedido por una fama de hombre difícil, esquivo, rudo incluso, capaz de tratar sin muchos miramientos a sus entrevistadores.
Nada más falso, Peter Matthiessen resultó atento, participativo…y muy civilizado.
Desde sus 1,90 metros de altura y con la experiencia de una vida intensa, Matthiessen observa el mundo con unos ojos profundos que se hunden en un rostro largo y marcado por profundos surcos. Es el rostro de alguien que ha vivido al aire libre y ha recorrido los últimos rincones de la tierra.
Sus viajes configuran un completo catálogo: con los Kurelu en Nueva Guinea, en el Himalaya más remoto o en el Africa Oriental con biólogo George Schaller, en los bosques del Congo en busca del elefante de la selva…También en Alaska, en la Amazonia, en expediciones marinas para el estudio del tiburón blanco…
Este explorador, naturalista, ornitólogo –“aficionado”, como le gusta precisar-, es un hombre de acción que extrae obras maestras de sus viajes, cuidados y documentadísimos trabajos a medio camino entre la antropología, la divulgación naturalista rigurosa, la reflexión filosófica y el diario personal.
Su visión del mundo es incómoda, nada condescendiente. No obvia ningún tema, en ningún caso, por inoportuno que sea. Su actitud ante la naturaleza oscila entre entre el éxtasis ante tanta belleza y la desolación frente a la destrucción a la que el hombre la somete.
También su interés por las sociedades tradicionales está siempre presente. Hay en sus escritos una constante preocupación ética, una indignación sincera ante la injusticia y las iniquidades que el ser humano es capaz de infligir a sus semejantes, pero ninguna sensiblería.
Las obras de ficción de Matthiessen están en perfecta consonancia con sus diarios de viaje. Este explorador de los rincones oscuros del planeta lo es también de las zonas turbias y menos transparentes de la mente humana. Sus novelas y relatos breves son inquietantes y están meticulosamente descritos y ambientados. Situaciones nada corrientes en las que demuestra un profundo conocimiento del ser humano. Sus obras, que no buscan el éxito fácil, reflejan el trabajo de un autor que implica con maestría sus valores y conocimientos en sus escritos. 

Continuará.
 
 

Imagen de aPadrol

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