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Zafra, cruce de caminos

Extremadura es quizás la comunidad española más desconocida de nuestro territorio. Curiosamente posee las dos provincias con más extensión del país: Cáceres y Badajoz. Hasta aquí escapamos a finales de marzo del 2011, para visitar parte de su extenso patrimonio.

La primera ciudad elegida tras abandonar Sevilla es Zafra que se alza con el título, nada despreciable, de ser una de las ciudades más bonitas de Extremadura. En 1965 fue declarada Patrimonio Histórico-Artístico, título merecido cuando contemplas el interior de su antiguo recinto amurallado. Por el bien de los viajeros venideros, espero que se conserve en los próximos años tan coqueta como yo la conocí, con una delicada mezcla de pueblo tranquilo y lugar joven con futuro.

 

Su parte antigua está resguardada como "si de un tesoro se tratara", alrededor de dos de sus plazas: la Plaza Grande y la Plaza Chica. Dos maravillosos lugares para recorrer sin prisa, desgranando poco a poco, cada rincón y cada esquina. Desde aquí se extiende un puñado de calles empedradas con tramos sinuosos que desembocan en las puertas de la antigua muralla. Seguid zigzagueantes el pavimento de piedra, las paredes encaladas, los balcones cuajados de flores y las alturas repletas de nidos de cigüeñas.

 

En la lista os recomiendo incluir el recorrido por el Alcázar de los Duques de Feria, la Calle Sevilla y la Calle Jerez que desemboca en la encalada Puerta de Jerez. La visión de los campanarios y las torres donde se instalan familias enteras de aves zancudas es espectacular. Se hace difícil abandonar la parte antigua de Zafra, con el ruido de los picos de las cigüeñas revoloteando sobre nuestras cabezas, con ese sabor añejo: a pueblo de cuando éramos niños, y los aromas que escapan de las cocinas, sabores de comida casera guisada con esmero.

 

En la Plaza del Pilar Redondo el aire a aldea desaparece, para dejar el espacio abierto a las antiguas viviendas de la burguesía que habitó a principios del siglo pasado. La era en que la industrialización creaba ricos ociosos con deseos de lucir grandes mansiones. Estas casas han llegado a nuestros días como una muestra rara y atípica de esta zona. A través de la Calle Gobernador, también se pueden admirar diferentes ejemplos de viviendas señoriales.

La situación privilegiada de Zafra la hizo lugar de encuentro de árabes, cristianos y judíos, donde se mezclaron tradiciones y costumbres y donde se formaron antiguas leyendas. Leyendas que recorren estos pueblos interiores, ocultos en el silencio de sus piedras.

Nuestro particular recorrido sigue algunos tramos por la famosa Vía de la Plata -que recorrían los antiguos romanos desde Mérida hasta Astorga- pero ese es otro relato que merece especial atención y del que hablaré en el futuro.

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