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Judíos en Yemen

Una de las épocas con más esplendor cultural de España transcurrió bajo el reinado de Alfonso VI de León. Cristianos, mozárabes, musulmanes y judíos, convivieron (durante poco tiempo, todo hay que decirlo) en armonía y en paz. Me gusta pensar en ello cuando los medios de comunicación informan sobre disputas, asesinatos y guerras entre hebreos, musulmanes, kurdos, etc.

La convivencia es posible, sólo hay que encontrar la manera.

Aunque existe una predisposición a pensar que esta convivencia de culturas no es creíble, y en todo caso si se da, forma parte de civilizaciones y países “más avanzados y tolerantes”. En Yemen donde existe un gran poder tribal vigente, los judíos representan en la actualidad un escaso 0,1% de la población no musulmana, junto a un grupo reducido de cristianos e hindúes. Pero hubo una época en que los judíos formaban parte de la población yemenita en mayor número, incluso llegaron a predominar en algunas ciudades y sin que hubiera problemas de convivencia.

Me imagino que los primeros judíos llegaron al Yemen alrededor del año 24 a.C., gracias al Emperador César Augusto que envió las legiones de Aelius Gallus (una expedición para conquistar el Reino de Saba), compuesta por 1.000 camelleros de Petra y 500 arqueros judíos ¿os lo podéis imaginar?. Aproximadamente un siglo más tarde los judíos se establecieron en Yemen huyendo de la destrucción de Jerusalén sufrida por los romanos. Así fue como se forjó la comunidad judía conocida con el nombre de teimanim; los judíos árabes.

Hoy en día varios lugares de Yemen entre los que se encuentra Hazzan, Haban, Amran y Al Hajjarah, conservan rastros de aquella huella judía. Las niñas, por ejemplo, llevan un tocado en forma de capucha llamado quarqush. Cuando llegan a la edad núbil (sobre los 12 años) lo sustituyen por el velo más común y tradicional. En cuanto a las actividades comerciales más tradicionales realizadas por los judíos, existe en la región de Saada y de Amran una numerosa comunidad judía dedicada a la joyería. En la arquitectura se adivina esta impronta judía, en la entrada de las casas donde una Estrella de David preside la puerta.

No sé si alguna vez los judíos dejarán de ser y sentirse perseguidos, pero espero que las huellas que otras culturas, religiones y países dejan en otras culturas, religiones y países diferentes, no desaparezcan forman una riqueza que de otra manera no existiría.

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