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- Ana M. Briongos
Los caminos del mundo son una escuela donde se templa el espíritu y se afianza la tolerancia y la solidaridad. Se aprende a dar y a recibir, a mantener las puertas abiertas de la casa y del espíritu, y sobre todo a compartir. Se aprende a disfrutar de lo poco, a valorar lo que se tiene, a ser feliz en la austeridad y a festejar la abundancia. Se aprende a escuchar y a observar y se aprende también a querer (Ana Mª Briongos, Negro sobre negro. Irán cuadernos de viaje, pág. 16, Laertes ediciones)










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