El color de un río

Es muy difícil que un viaje no esté íntimamente asociado al curso de los ríos. Hasta en un país de ríos cortos y turbulentos como Japón, podemos encontrar ejemplos de viajeros que se aventuran en navegaciones a menudo arduas. En un célebre haiku, Matsuo Bashô habla de las aguas rápidas del río Mogami, mientras confiesa en su bitácora que fue en ese lugar donde disfrutó los mejores momentos del viaje.

 

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Comunista europeo

- Monsieur, êtes-vous royaliste?

En un primer momento, la pregunta me pareció indiscreta, inapropiada. ¿Qué motivo le había dado yo a mi vecina de mesa para que me preguntase de sopetón, sin venir a cuento, si yo era monárquico?

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Take a walk on the wild side

Dos argentinos arquetípicos que fueron tierra adentro, Manuel Baigorria y Lucio V.Mansilla, encarnaron con diversa fortuna dos modos de pasar al otro lado. En su diferente modo de pasar (y de quedar: uno 20 años; el otro 28 días) aparecen rasgos que perduran en mayor o menor medida en el imaginario argentino.

 

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Sobre la insistencia en cierto motivo cinematográfico

No sé si el código de buenas maneras que más o menos acatamos en este albergue de bitácoras considera apropiado o de mal gusto referirse a las entradas de otras bitácoras. Hoy mentaré la entrada sobre Indiana Jones que nos brindó Pilar Rubio Remiro hace unos días.

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Las brujas del brezal

¿Pero dónde empieza el viaje?

Puede empezar en la mesa de un café, conversando sobre rutas improbables. "Me gustaría viajar por la ruta 40" – dice el futuro viajero, mientras apura la segunda cerveza. ¿Pero adónde? ¿A la Tierra del Fuego? ¿Abrapampa?

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Tierra Adentro

A propósito de la buena (o mala) salud de la literatura de viajes, leí la semana pasada en el Magazine Littéraire una entrevista al alimón entre Michel Le Bris, creador y animador del festival Etonnants Voyageurs, y un novelista egipcio de cuyo nombre no puedo acordarme. Ambos escritores se dedican a quitarle hierro a cierto lugar común de nuestro tiempo que da por extinta a la literatura de viajes a manos de internet, Google Earth y los tour operadores.

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De Choele Choel a Valcheta

En un memorable y breve ensayo de 1899 sobre cierta ceguera que nos aflige -a los seres humanos- en relación con los sentimientos de otras criaturas y gentes diferentes de nosotros, William James ilustra su argumento con largas citas de RL Stevenson, Richard Jefferies, Walt Whitman y, last but not least, WH Hudson. De este último, James cita el extraño y fascinante capítulo XIII de Idle days in Patagonia que nunca dejo de recordar cuando me voy acercando al valle del Río Negro, camino del Sur.

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Cajón de Ginebra Chico

Estoy seguro de que no soy el único que alguna vez sintió una cierta desazón al leer "In Patagonia" de Bruce Chatwin. A mí me sucedió la tercera o cuarta vez que lo leí. De repente, la empatía lectora dejó de funcionar. Ya no me divertía la petulancia de algunos comentarios. ¿Por qué?

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Tertulias lerdonas del fogón

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La hierba menuda

Para pasar del otro lado no es menester viajar hasta la Patagonia. Aunque suene a trillado lugar común (o a cháchara new age), uno puede pasar del otro lado sin salir de su jardín. Que se me permita una digresión:

En uno de los poemas largos de Góngora hay unos versos que siempre me intrigaron:

No sólo, no, del pájaro pendiente

Las caladas registra el peregrino

Mas del terreno cuenta cristalino

Los juncos más pequeños

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