Argentina

28-9-2002

 Llegamos a las 7:30 a la capital, Buenos Aires. El pelo se me fue enfoscando poco a poco. Enseguida las revolviuras del idioma argentino. El Albergue de la Juventud nos ha gustado: una habitación matrimonial con televisión, ventilador, calefacción, dando al patio del antiguo edificio (hay sólo una o dos habitaciones así. Más tarde nos enteraríamos que el Albergue es en realidad más caro que cualquier pensión). Desayuno con dos facturas en salón, comedor con cocina, internet, autobús, salón de tv, revistas, libros y recepción alocada con música, información y hasta muebles de venta de cosas y más cosas olvidadas por viajeros.

Centro: obelisco, Catedral, Manzana de las Luces, plaza del Dos de Mayo (donde vimos a los que lo están pasando mal por la difícil situación del país, indios en su mayoría) calle Florida peatonal y comercial. Plaza San Martín por donde paseaba Borges. Todo cuatro veces más barato.

Recoleta: barrio chic y parisino estilo. Cementerio de mausoleos espectaculares donde está enterrada Evita Perón, Centro Cultural con la máquina del arte que nos hizo tanta gracia, calle Alvear de las Embajadas.

Palermo: con zoo y jardín botánico. Plaza Italia y comidita de empanadas y facturas por 200 pesetas los dos.

Belgrano: Plaza Serrano con bares sicodélicos, mercado de las pulgas (lo que en Madrid se llama Rastro) de objetos y muebles antiguos. Espectáculos.

Enorme caminata: regreso en metro al Albergue y cena cocinada de carne que nos sale mal.

29-9-02

Desayuno delicioso de dos bollitos, café y zumo. Hace más frío. Vamos en autobús a la Feria de Mataderos a una hora de camino. Feria de tradiciones y artesanía popular llena de comida: tamales, empanadas, choripan, locro, alfajores, mantecados, dulces hojaldrados, tartas... Objetos: mate, ponchos, jerseys... Espectáculos de caballos y bailes. Nos tiramos allí toda la mañana. De esta feria nos informaron en la oficina de turismo del aeropuerto. Merece la pena, pero creo que sólo era ese día.

San Telmo: mercado de antigüedades más turístico.

La Boca: vuelta de Rocha (donde comenzó Buenos Aires), calle Caminito y Garibaldi llenas de casas de colores con pintores y artesanos, niños jugando y gente más pobre. Preciosísimo. Ambiente bohemio.

Puerto Madero: no vemos la Costanera y la zona de ambiente que esperamos. Sí el Restaurante la Caballeriza y el Café Tortoni.

30-9-02

Buenos Aires lunes por la mañana se mueve, es caótico, pero no demasiado. El "aeroparque" sigue dando la sensación de ser un país rico. A pesar que el mostrador de correo internacional lo han quitado. Los Andes desde atrás parecen conos de chocolate con azúcar-glass. Y en Bariloche remembranzas de Suiza con sus casitas de madera, las tiendas de chocolate al estilo Hensel y Gretel, el lago Nahuel Huapi, el Centro Cívico con los edificios importantes de la ciudad y unas esculturas hechas de madera, el centro artesano y la calle de tiendas B. Mitre con un montón de chavales de instituto. Nos alojamos en el Hotel Venecia por 1500 pesetas la noche los dos (desayuno incluido) Estupendo este hotel y el servicio. Excursiones programadas que venden en todo tipo de agencias. Restaurantes con los platos regionales: gramajo (patatas, huevo, tomate, guisantes, jamón), fugazziti (pizza de cebolla y mozarella).

1-10-02

Nos levantamos sobre el lago y montañas nevadas. Desayuno: croasancitos (los llaman medias lunas y están deliciosos, los hay de mantequilla y de otra cosa) y tostadas calientes. Hicimos el Circuito Chico por nuestra cuenta (es una excursión que también la venden). Esto consistía en coger el autobús número 10 que nos dejaba en la Colonia Suiza, un poblado de casitas de madera y tiendas de artesanía, e ir andando hasta un parque natural donde se ubica uno de los Hoteles más prestigiosos de Argentina. En una lomita cercana una pequeña capillita. 13 km andando y lloviendo sin parar de los cuales 7 fuimos acompañados por un perro que no siguió incansable. A un lado y  a otro bosque de Alacenas, lagos y montañas. Bahía López, Puerto Pañuelo, Villa Tacul, Isla Caracol y cascadas sobre el manto rocoso de los Andes. Llegamos rendidos y empapados. El calor del Hotel nos repuso y por la tarde antes de cenar arreglamos  nuestros asuntos de viaje. Probé el asado de tira y la provoletta (queso a la parrilla).

2-10-02

Excursión programada a Tronador. Nos recogieron en el Hotel para realizar un recorrido por el Parque Nacional Nuhuel Huapi donde se encuentra el Cerro Tronador de 3478 volcán reposado. En sucesivas  bajadas del colectivo pudimos observar los Andes nevados, el lago que da nombre al Parque, Cerro Catedral con sus pináculos, Río Mano y por fin lo que más nos impresionó el Glaciar del Ventisquero Negro, puro hielo convertido en arena y roca reposando sobre una laguna a pie del Tronador. A lomos ya de éste pudimos escuchar las avalanchas que le dan el nombre y ver cómo las excursionistas jugaban con la nieve. Yo tenía los pies helados. En Pampa Linda habíamos comido nuestras viandas: bocadillo de matambre y dulce de leche. Vimos las truchas desovar y caballos regordetes. Muchas confiterías a lo largo del parque. De regreso el guía fue dejando a ecuatorianas, uruguayos, colombianos y españoles en su sitio. Para cenar nos subimos un sandwich de churrasco y una pizza de mozarella a la habitación (en una tienda de pizzas para llevar cerca del Hotel, deliciosa con doble mozarella).

3-10-02

A las 10 empezábamos a dejar Argentina, atravesábamos los Andes y seguíamos las instrucciones de los aduaneros que se las trajeron rellenando papelitos y desocupando equipajes. El paisaje era cada vez más plano. Nos obsequiaron con una factura y un café que nos sorprendió. Hace frío en Puerto Montt, a pesar de estar al lado del mar. Miramos cuatro residenciales hasta que al final nos alojamos en el Hotel Candil, que tenía calefacción, cama matrimonial y baño privados. El pueblo se divide como en dos zonas: la antigua con casitas de madera coloreada (unos son restaurantes, otros tiendas y hoteles); y la moderna con todo tipo de negocios y estructuras modernas. El paseo al lado del Pacífico con la puesta de sol, precioso. Ajustamos presupuesto, cenando nuestro pan con chorizo. Todo está más caro.

4-10-02

Chiloé es una isla alargada hacia la mitad de Chile. Allí nos dirigimos en un autocar que pasó el Pacífico montado en un trasbordador, atravesó praderas con vacas, árboles y más árboles. Yo con sueño. Castro es la tercera ciudad más antigua de Chile, fundada en 1567. Casas de madera de dos pisos con paredes empinadas, recuerdan a los poblados del Oeste, si no fuera porque hace frío y porque son de colores. El Mercado es el paraíso de las lanas y muy cerca un Palafito donde comimos curanto por 3000 pesos= 750 pts; una especie de cocido chileno a base de carne y marisco. Con vistas al Pacífico desde la mesa en la que nos sentamos, un lujo (muy, muy recomendable comer curanto en los restaurantes al lado del mar que ellos llaman palafitos, barato y delicioso). Nos alojamos en una casa chilena familiar: arriba tienen a los huéspedes, abajo la sala de estar y ellos que por cierto acabamos de oír como ella le llamaba "marihuanero". ?¿?¿

5-10-02

El desayuno estuvo bien: panecillos blancos con mantequilla y mermeladas y cafés, tés o infusiones a elegir. En el muro contiguo los inquilinos roncando, durmiendo.. Nos tomamos el día muy tranqui con vuelta por el pueblo por la mañana. Hasta un mirador desde el que se veía el cementerio, campo de fútbol, la "Minga más grande de todo Castro" y la desembocadura del Gamboa en el Pacífico. Todo esto desde el mirador Millantuay bajo un manto de lluvia que no paró en todo el día. Comimos de menú los dos por 1500. Por la noche vimos un espectáculo de música religiosa en la Catedral de madera.

6-10-02

En el comedor coincidimos con tres españoles que venían recorriendo Chile. Dejamos la casa de los "Globar Troter" para ir a la estación de regreso a Puerto Montt. Por fin había dejado de llover. Encontramos pronto el Residencial La Nave que nos habían aconsejado : cama matrimonial, baño privado, TV, por 10.000 pesos, 2500 pesetas. Peor suerte tuvimos con el restaurante para comer, pues al ser domingo estaba casi todo cerrado. Únicamente los supermercados tenían una frenética actividad. Comimos paila marina en un localucho cuyo dueño se rió cuando le pedimos agua para beber. Tuvimos que completar con un bollo al lado del puerto. Empezó a llover  y nos fuimos para casa, sin sitio en el comedor.

7-10-02

Dormimos muy calentitos en el Hotel La Nave en plena zona de mercado. A las 10 nos subíamos en el colectivo para dejar Chile con la suerte que enlazamos a las 18:30 con el de Bariloche que nos dejaba en el Bolsón. Así es que todo el día en el autobús, pero nos dieron comidita y una peli. Además estaba el impresionante paisaje de los Andes con lagos y montañas de azúcar glass. La nieve llegaba hasta la carretera cuando atravesamos el puerto de los Pajaritos. En el pueblillo hippi, de aspecto oscuro cuando llegamos, nos alojó una setenteañera de descendientes españoles. En una casa de varias estancias y patio. En la de arriba según nos dijo estaba una señora. Cenamos.

8-10-02

La mañana apareció soleada pero luego a la tarde se estropearía. Después de una exhaustiva y muy efectiva explicación de la chica de la oficina de Turismo decidimos subir al bosque tallado en taxi y bajar andando . Nos gustó muchísimo: un bosque quemado del que pensaron que había que hacer algo y esculpieron figuras con los troncos. Todo con fondo de nieve y vista del pueblo desde arriba. Bajar fueron 13 kms, que ahora sufre mi culo lleno de agujetas, pero vi casitas de madera que me gustaron mucho. Llegamos a la famosa feria que nos decepcionó un poco y comimos sorrentinos en La Calabaza los dos por 475 pesetas. Por la tarde descansamos y calentamos nuestra sopita. Llovía.

9-10-02

La lluvia nos impidió ver el Lago Puelo y el Parque Nacional de las Alerces. Imposible arriesgarse con las carreteras de ripio. Nos dejaron disfrutar de la habitación hasta que cogiéramos el autobús de la noche. Así que nuestro día se desenvolvió entre mirar agencias, supermercados e internet, lluvia y siesta. A las siete cogimos el autobús  "Mar y Valle" para dirigirnos hacia la Patagonia. En el bus coincidimos con trabajadores de Tui en Barcelona.

10-10-02

El amanecer en la Patagonia Argentina bebiendo café dulce de máquina comiendo una factura (en casi todos los autobuses argentinos te dan algo) y con Carlitos a mi lado fue espectacular. Colores rojizos sobre llanura en sombra. Una de las veces paramos en algo que resultó ser una posada de carretera con alojamiento, gaseosas...  como sacado del Oeste. Nos da sensación que esta zona es menos poblada y más pobre.

Encontramos alojamiento en el Vaskonia, un hotel abierto hace casi 100 años por unos vascos y que ahora lo llevan unos argentinos. Cuyo conocido profesor de baile vive en las Islas Canarias. A pesar de la mala reputación que tenía en el Lonely Planet, a nosotros no nos pareció ni húmedo, ni oscuro, ni ruidoso. Todo por 285= 1400 pesetas los dos. Puerto Madryn es una ciudad de cara al Atlántico que vive por y para el turismo de avistamiento de ballenas. Enseguida reservamos nuestras planificadas excursiones. Comimos en el Estela una parrilla por 20 pesos= mil pelas. No nos gustó nada pero nos partimos de risa (hasta el chorizo sabe raro, porque en vez del cerdo está hecho de vaca. Ellos hacen con la vaca como nosotros con el cerdo, aprovechar todo). Quedará en nuestra memoria. Por la tarde paseo por el pueblo comprobando que aquí también existe el botellón, que conocen a D. Quijote y que los cangrejos del Atlántico son enormes. Puesta de sol.

11-10-02

Los de Factor Patagónico nos vinieron a buscar puntuales. Había también una pareja de holandeses esperando con nosotros que luego resultaron ser viajeros de un año. Adentrados ya en Península Valdés nos paramos en Puerto Pirámides donde haríamos el "avistaje" de ballenas. Allí sólo se veían salvavidas y catamaranes, algún souvenir y alguna milanesa que otra. Nos metemos en la mar y aquello era espectacular aderezado con los del barco que eran unos auténticos payasos a lo argentino. Empezamos a ver colas de ballenas surgir de las olas y otras veces ballena entera con su ballenato al lado, el chorro salir, la cabeza asomar... y a lo lejos confundidas con oleaje marino más colas sobresalir. Fue emocionantísimo agarrados a la barandilla del barco observar los inmensos mamíferos.  En la Caleta Valdés vimos elefantes marinos, un harem con su macho, hembras, los negritos recién nacidos y los destetados alejados de la manada al cambiar el color de pelo... Cerca había una pingüinera. Durante el paseo en el microbús por toda la península, sobre ripio, vimos guanakos, maras y martinetas comunes en un paisaje a simple vista seco pero con muchos arbolillos chicos. También visitamos un "Centro de Interpretación" con explicaciones y animales disecados. En la playa de la Doratilla intentamos ver las últimas ballenas pero ya se habían ido. Aún con todo sigue siendo precioso ver el Atlántico con un golfo a un lado y a otro. Regresamos a Puerto Madry con hambre así que nos tuvimos que aprovisionar con empanadillas y facturas. Cenamos los dos por 250 pesetas.

12-10-02

Esta vez el grupo era más reducido. El mismo conductor. El camino hasta Punta Tombo decir que fue pesado, 200 kms sobre ripio aguantando baches y polvo. La pingüinera era una zona de campo y pequeñas calitas valladas donde más de 500.000 pingüinos de magallanes se repartían incubando, paseando, alimentándose, construyendo el nido, apareándose, revolcándose, defendiendo sus huevos de las gaviotas y bañándose. Son más pequeños de lo que me imaginaba. Después nos dirigimos a Trelew donde la jugada fue la siguiente:  mientras el resto del grupo visitaba un museo nosotros cogimos habitación en el Residencial Argentino por 25 pesos la habitación, como 1250 pesetas.  Después todos hacia Gaimán y Carlos le convenció para que nos volviera a dejar en Trelew. Gaimán es un pueblo fundado por galeses que no tiene nada salvo unas casas de piedra de las primeras habitaciones y muchas casas de Té dónde nos contaron que te sirven el té con la típica tarta galesa. En Trelew optamos por elegir la cena que ofrecía la Rotissería del  Hotel. Esto era marinera (filete) con papas para Carlos, y milanesa super para mí. El dueño de El Argentino era leonés, nos dio unas fotos de regalo.

13-10-02

El día después a "la fiesta de la raza", Trelew amanecía vacío, tan sólo los maratonianos que conmemoraban así el nacimiento de "El pueblo de Luis" (Trew más Lewis) corrían por la ciudad. Fue un día de asueto que dedicamos para descansar, comer, pasear, internet. y mi deseado helado. Las facturitas más baratas todavía, a dos pesos la docena. El Bolsón en estado de alerta por las inundaciones oímos por la radio.

14-10-02

Teníamos todo a mano y nos salió rodado: facturitas (son pequeños bollos) por dos pesos la docena al lado de la estación de autobuses. Coger el bus que nos dejó a 700 metros del aeropuerto y andar hasta llegar a él. Allí un avioncito nos llevaría sobrevolando el estrecho de Magallanes y los Andes Patagónicos hasta, primero Usuhaia en la provincia de Tierra de Fuego, y luego el Calafate en Santa Cruz. 13 grados al llegar, pero el tiempo era soleado. Es una población nacida a las órdenes de la atracción turística del glaciar Perito-Moreno, así que todos se dedican a eso del Turismo. Encontramos un hospedaje "Jorgito", por 30 pesos con habitación amarillita forrada manualmente, plan familiar con las voces del niño, la abuela y el teléfono de vez en cuando. Como en todas las ciudades, aquí también hay una avenida principal y prácticamente todo está en torno a ellas. Cenamos pasta yo y Carlos pescado= Pejerey. Luego la labor de mirar agencias, restaurantes, supermercados y comparar precios. Aquí está todo más caro.

15-10-02

Hemos hecho un añito de vivir juntos y nos vamos a celebrarlo al Glaciar Perito Moreno. Tenemos suerte el día amanecía soleado. La excursión comienza a las 8 en la calle Libertador de El Calafate desde donde vamos viendo el azul turquesa del Lago Argentino (debido a un efecto óptico por ser aguas glaciares) y damos de vez en cuando con bloques de hielo del "gigante". Conforme nos aproximamos más. Es bonito el paisaje de la Costanera con casas de colores distanciadas sobre las montañas, el lago con los flamencos y la nieve de los picos más altos. Según nos adentramos en el Parque Nacional de los Glaciares vamos viendo distintos tipos de vegetación y aves (sobre todo cauquenes: hembra marrón y macho blanco); que nos va explicando muy bien Gracielda, la guía. También nos explica el proceso glaciar desde que se forma como fue avanzando, erosionando y anegando todo hasta su proceso de retroceso, estallido y ahora estado de equilibrio con la Península Magallanes. El hielo es azul porque se ha condensado tanto que pierde el oxígeno. En la Curva de los Suspiros lo descubrimos y exclamamos. Era algo impresionante; una masa de hielo como requesón azulado petrificado entre montañas. El frente más colosal si cabe. Nosotros dos viditas que allí si el gigante se levantaba podían ser arrastradas en cualquier momento. Kms y kms de largo, ancho y metros de largo. De vez en cuando se oían estallidos de hielo desprenderse por el efecto de la presión del agua de los dos brazos a donde desembocaba. Esto nos mantuvo entretenidos. Con dos horas que estuvimos allí entre los miradores: inferior, superior e intermedio... el tiempo se portó bien y .. regresamos dormiditos escuchando las melódicas canciones del chófer. Por la noche fuimos a cenar a "El Hornito", un restaurante  de pasta  muy bien puesto con sus aperos, sus libros, sus velitas y hasta Joaquín Sabina. Me quité por fin las ganas del panqueque con dulce de leche.

16-10-02

Día tranquilo con despertar tranquilo. Ducha, compras, paseo por el pueblo que no es más que la calle principal y barrios más marginales en las afueras. Luego tienen la Laguna Nímez y el Paseo de la Costanera muy bonito donde comimos nuestras empanadas de carne, fiesta, lectura, internet, paseo y cena. Otra vez pizza de Mozzarella.

17-10-02

A las ocho nos íbamos a El Chaltén en un microbús con un conductor joven que comprendía que aquellos paisajes sólo los veíamos una vez en la vida. Así que paró para que viéramos cómo un cóndor se repartía el manjar de una oveja muerta con otras aves;  y el Fitz Roy que desde hacía unos meses no se le veía entero, una panorámica preciosa. Además paramos en una Hostería; bar a pie de pista llamada "La Leona", en medio de la nada y al lado de un río. Forrada con periódicos, fotos, con una anillita para colgar como juego, mapas y recuerdos, muchos recuerdos hablados por la benjamina de la familia a la que pertenecía, que estaba por allí explicando. Así que el camino entre vistas y gusanitos de queso fue muy entretenido. Llegar fue peor en busca de un alojamiento confortable y barato. Nos vimos todos los hospedajes del pequeño pueblo, que va en camino de convertirse en un Bariloche. Todo está en construcción y se ven muchos negocios incipientes. Al final escogimos el Albergue Patagonia, una casita de madera que construyeron hace ocho años dos amigos cansados del stress y snobismo de Buenos Aires y ellos solitos se hicieron la casa. Después vino la proposición de convertirlo en Albergue; con videos, libros, tv, música, cocina, lavadero y mucha información compartida. Decir que gracias a la inspiración que me proporcionó este lugar gané un concurso de relatos. La tarde fue relajadamente tranquila. Un supermercado.

18-10-02

Increíble pero cierto; amaneció todo blanco. Parecía que habían repintado el pueblo de blanco por la mañana y luego poco a poco a lo largo del día se fueron descubriendo los colores. Nuestra idea de hacer una de las marchas largas se truncó. Así que después de desayunar decidimos quedarnos a leer en la habitación, mientras a través de los cristales veía como se iba derritiendo la nieve y cayendo tropezones blancos del tejado. A mediodía aprovechando un clarito nos fuimos al Salto del Chorrillo, una cascada a una hora de camino y allí comimos. De regreso hicimos la compra, nos duchamos, vimos una peli y cenamos, leer y acostarnos. Va llegando gente de otros lugares, pero hay poco movimiento.

19-10-02

Increíble pero cierto otra vez. Ni una sola nube en el cielo y ni una gota de polvo blanco en el pavimento. Parecía que lo habíamos soñado. Desayuno perfecto observando las montañas tras el cristal con Carlitos delante. El Fitz Roy es un montañón de unos 3500 metros llamado así por un escalador que lo intentó subir. Los antiguos  lo llamaban montaña que echa humo: Chaltén, y por eso el nombre del pueblo. Vimos pájaros carpinteros, el macho tiene la cabeza roja. El río de las vueltas tiene un color verdoso también glaciar, es bonito verlo desde arriba sorteando el color marrón de la montaña. También el  camino nos sorprendió con huesos de algún animal comido por quién sabe qué. Llegar al Glaciar de Piedras Blancas requería pasar una zona evidentemente de enormes piedras blancas. Nos hallábamos en el valle glaciar y parecíamos hormiguitas sorprendidas por cualquier ruidito aunque viniera del viento, del chocar de las piedras con el hielo, del glaciar deshelándose... Fue una caminata de ida y vuelta, de unas ocho horas amenizada por los irónicos carteles en atención a la  naturaleza que hay por todo el Parque Natural. Es una zona con rutas para senderismo.

20-10-02

Escogimos la otra senda larga, la del Cerro Torres y luego escogeríamos también la película "Grito de Piedra" para ilustrarnos mejor. Las nubes hoy se aproximaban sigilosamente al Cerro, primero distendidamente y luego apelmazadas sobre la montaña. Otro lago glaciar con un montón de témpanos sobre el agua verdosa. Esta conservaba la morena a la derecha del círculo, restos de una existencia majestuosa en el pasado. La caminata nos llevó unas seis horas tratando de vez en cuando con barrizales y riachuelos que habían ocupado el hueco del camino. También hay acampada libre con sus cortavientos y todo, hechos. El domingo sólo abren algunos establecimientos en Chaltén.

21-10-02

Bueno, pues nos enteramos que El Chaltén es el pueblo más joven de Argentina, que nació en 1985 y que también en tehuelque significa "azulado", que tiene gimnasio, biblioteca y un montón de actividades lúdicas para grandes y mayores, policía, radio, escuela, hospital. Viven 150 personas felices sin muchas ganas de que les invadan el territorio que Parques Naturales les cedió. En Las Lengas nos preparan unas lentejas y unos raviolis para chuparse los dedos. Sólo hay un autobús que va a El Calafate en invierno, y en Navidad puede tanto nevar como hacer sol.

22-10-02

El viento Patagónico puede llegar a alcanzar más de 100 km/hora y hace que la estructura del Albergue Patagonia relinche y parezca a veces que se va a desplomar. Lo peor es cuando sumado al viento se pone a llover y te pilla de regreso de la Loma del Monte Tumbado como nos pasó a nosotros. La lluvia parecían agujitas que se te iban clavando en la cara y poco a poco calando los pantalones. No pudimos ver prácticamente nada porque estaba demasiado nublado. En el pueblo ni un alma, todos recogidos al calor de la leña. Mientras esperábamos la hora para irnos a Calafate entablamos conversación con una pareja, él auxiliar de vuelo de Iberia; iban a estar ocho meses viajando. En el comedor recibidor de madera se reunió un grupo de viajeras y montañeros de diversos lugares, leyendo, escribiendo, hablando, jugando, corriendo, bebiendo..., pero sobre todo intentando calentarse. Nos despedimos del Albergue Patagonia y más adelante de la Hostería La Leona mientras el sol iba resbalando como un glaciar de fuego entre las montañas. Como dice Carlos llegar a Calafate fue casi como parecer que estábamos llegando de Las Vegas con un montón de luces, gente cenando...

23-10-2002

Decididamente las facturitas es lo mejor que tienen los argentinos para desayunar, y luego está la repetida milanesa para comer. Esta vez me la pedí a la Napolitana y esto incluía una loncha de jamón york y otra de queso por encima. Vuelo Calafate-Buenos Aires con escala en Trelew. Esta vez nos sorprendieron con algo más que un sandwich de jamón y queso. Llegamos a Buenos Aires con noche cerrada (aquí anochece antes que en el sur del país) pero todavía con actividad en las calles a pesar de que hay zonas bajamente iluminadas. El bus nos dejó en la puerta misma del Hotel Maipú, que nos habían aconsejado la pareja holandesa: un edificio antiguo con habitación al interior llevado por dos viejecitos. Pagamos 1400 pts por la habitación doble con baño. Ya había llegado casi el verano a la ciudad que conocimos un 27 de septiembre.

24-10-02

Qué descubrimiento el café con medias lunas observando desde los cristales como los porteños se ponen en movimiento por la mañana. (En una cafetería cuya posición estratégica de las mesas y el servicio te hacían el desayuno muy placentero y que hoy por hoy aún me lamento de no haber apuntado ni siquiera la calle en la que estaba). Ellas suelen comprar coca-cola light para llevar en el bolso. Fuimos en el tren de la Costa al Delta del Río P. (no me acuerdo del nombre) que recorre el río de la Plata. Vas pasando por barrios muy diferentes: unos más humildes, otros con casas al lado del río y enormes centros deportivos. Desde ya los porteños toman el sol. S. Isidro es el importante de todos estos barrios con una hermosa estación de trenes, catedral y zona comercial. Al final del recorrido destaca el Mercado de frutos con artesanías y restaurantes. El Matambre a la pizza era un simple filete con tomate y queso. Por la tarde paseo comercial descubriendo lo barato que está todo en la capital, claro con los bolsillos euroizados. Fuimos hacia San Telmo para ver algo de tango por el camino y cenar en la Rotisería. Por fin probé los agnolotis (como tortelinis pero en grande). Se ponen de comer carne hasta las trancas estos argentinos.

25-10-02

Movimiento continuo en la ciudad, muchísima gente en las horas comerciales. Corrientes, Callao, Uruguay, Panamá, Perú, todas calles con tiendas, gentes mil sitios donde comer por hasta un peso: 50 pesetas. Por la tarde en la calle Florida los hippis y artesanos cogen sitio colocando sus mochilas en hilera para después a cierta hora colocarse a vender. Comimos en Pippo que es un restaurante popular donde van tanto ejecutivos como jubilados, como viajeros que al igual que nosotros han leído la recomendación de la "Lonely Planet".Para postre un delicioso helado, casi casi italiano. Ultimando compras y con el barullo de gente nos conseguimos agobiar para sentarnos en el bus 86 que nos llevaba en dos horas atravesando toda serie de barrios marginales al aeropuerto. Pero allí antes de facturar nos enteramos de que nuestro vuelo estaba "reached", o sea que no salía hasta el día siguiente. Nos llevaron al Hotel NH en pleno centro de la ciudad, en taxi. Nos dieron de cenar (salvo el postre dejaba que desear), usamos internet, vimos la tele y disfrutamos de la genial habitación al menos por tres horas hasta que nos llamaron a las cuatro de la mañana para el desayuno. "Alguien había oído que nos daba mucha pena abandonar Buenos Aires".

26-10-02

Ya he avisado en casa que hasta el domingo no nos ven. Este es el tercer desayuno que tomamos (ya en el avión) después de uno para consolarnos en el aeropuerto. El vuelo prosigue.

Expresiones argentinas:

-por las dudas.

-no por favor (después de nada).

-hay lugar.

 

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