El paraíso es una isla, por lo tanto es el infierno (4)

 

Deception Island, en las Shetland del Sur, sería la preferida por el misantrópico capitán Nemo. Es perfecta, bien protegida, montañosa, casi circular, con sólo una pequeña entrada, ideal para instalar su base el Nautilus, lo que Julio Verne habría hecho sin dudarlo. Los ingleses convirtieron en realidad este deseo de posesión de una base estratégicamente situada y la encontraron en Diego García, en el centro del Indico, al sur de las Maldivas. Pasa por ser la base militar más secreta del mundo.
 
Este idílico atolón de 27 km2 está habitado por 3.700 personas, se supone que ingleses, ya que la población local fue simplemente deportada. Curiosamente, la base aparece perfectamente visible desde el Google Earth, con sus barracones, instalaciones, antenas y demás, piscina incluida. Incluso puede verse una docena de superbombarderos aparcados en el aeropuerto, así como algunos petroleros en el centro del atolón. Entrando en el simulador de vuelo, no creo que sea muy difícil aterrizar en él, al lado de los bombarderos. También aquí hay fotos, incluida la que nos anuncia una “restricted area”, que por cierto, se ve bastante bien.
 
También en el Indico está la isla de Amsterdam, propiedad de Francia (“Nouvelle Amsterdam” la llaman) aunque descubierta por Elcano en 1522. Cuenta con una estación de investigaciones biológicas y geomagnéticas. Sus 25 residentes cambian constantemente, algunos permanecen sólo algunos meses, otros hasta un año y medio. Los que desean estar más de un año tienen que pasar un examen médico, supongo que psicológico más que nada. La isla, rica en fauna marina, apareció nubosa en el centro el día que el satélite hizo la foto. Es una lástima, pero se puede distinguir al norte la base. Por la apreciable cantidad de edificios deduzco que a sus dos docenas de habitantes espacio no les falta y no se debe vivir mal del todo, con chalets, jardines y animales, incluida una granja (visibles en las fotos, no desde el satélite). Por cierto, que la introducción de fauna foránea ha provocado, como en tantas otras, la degradación de la autóctona.
 
La autora nos describe la base con detalle, así que se supone que la ha visitado. Es un mundo casi masculino, pues ninguna mujer ha visitado la isla más de dos días. Por la noche, los hombres se reúnen en la sala de video para ver una película porno, mientras en el exterior en el aire se aprecia el fuerte olor de las focas. En fin, no todo va a ser romanticismo bucólico-pastoral. Contradicciones del sistema.
 
En Floreana (Islas Galápagos) también buscó seguramente el paraíso la familia Wittmer en 1932 y fruto de esta estancia es el libro de Margaret Wittmer “Floreana, lista de correos” (Ed. Juventud, sí, en esa colección de tapas amarillas). Pero no es ésta la historia que nos cuenta Judith, como podría suponerse, sino otra más trágica: la de la llegada este mismo año de una pseudo baronesa austríaca y sus dos amantes con el propósito de construir un hotel de lujo para millonarios, empleando para ello todo tipo de métodos poco ortodoxos. El asunto, de película, acaba con casi todos los protagonistas muertos o desaparecidos. Por cierto, cuando estuve allí, el guía no nos contó nada de esta historia.

 

Imagen de JordiMiro

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado.
CAPTCHA
La siguiente pregunta es para prevenir el spam automático en los envíos.
Image CAPTCHA
Copy the characters (respecting upper/lower case) from the image.