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Ciudades perdidas: Iram, la Ciudad de Bronce (1)

"Así encontraron cuatro distintos zocos cuyas tiendas estaban llenas de riquezas. Pasaron de largo y se dirigieron al mercado de los tejidos: estaba repleto de sedas, brocados y telas de todos los colores bordados en oro rojo y blanca plata; pero sus dueños estaban muertos y yacían tumbados en pedazos de cuero: parecía que estaban a punto de hablar..." ("Las Mil y una Noches", noche 574: "Historia de la Ciudad de Bronce").

En su "Guía de lugares imaginarios" incluyen A. Manguel y G. Guadalupi a la ciudad de Iram Al-Amad o Irem la de las Columnas. Así habría continuado probablemente, como una entrada más en este inventario de incursiones por el mundo de los sueños, a no ser por el descubrimiento, mediante las imágenes transmitidas por el transbordador espacial Challenger en 1984, pero dadas a conocer en 1992, de los restos de una antigua ciudad, cerca de Shisur, al sur del sultanato de Omán. Curiosamente, una tierra que ha permanecido prácticamente como en la Edad Media, oculta a las miradas indiscretas del mundo occidental hasta 1970, fue el objetivo de la más sofisticada tecnología espacial en beneficio de los estudiosos del pasado.

El descubrimiento formaba parte de un programa de la NASA dedicado a identificar antiguas rutas comerciales por el desierto de Arabia mediante satélites. Un área en concreto ofrecía un especial interés, por lo que el cineasta Nicholas Clapp al frente de un equipo privado, decidió investigare más a fondo. Fruto de ello es su obra “The road to Ubar”, en la que recoge los resultados de estas investigaciones, incluidas una serie de excavaciones arqueológicas, que descubrieron los restos de una fortaleza octogonal de potentes paredes de tres metros de alto, flanquedas por ocho torres, así como restos de cerámica griega, romana y siria, la más antigua de la cual se dató en 4000 años. Pero tal vez lo más interesante fue que, al parecer, su destrucción se debió a un hundimiento del suelo, a causa de su inestabilidad.

En “Las mil y una noches” se relata la historia de Iram en la “Historia de Abd Allah b. Abi Qulaba”. El personaje que da nombre al cuento llega accidentalmente a una enorme y desierta ciudad, en Yemen o en Saba, rodeada de grandes fortines alrededor de los cuales había altísimos palacios. Las dos puertas de uno de los castillos estaban incrustadas de joyas, jacintos y gemas. Una vez en el interior, observó que las habitaciones de los palacios eran de oro y plata, con jacinto, crisolita, perlas y joyas incrustadas. A sus pies corrían los ríos, creciendo árboles frutales y palmeras en las calles. Después de comprobar la veracidad del relato, el emir pudo saber que se trataba de Iram, construida a imitación del Paraíso Una vez terminada, el soberano se dispuso a habitarla, pero como Sodoma y Gomorra, entes de llegar a ella fueron aniquilados, pues Dios envió “un grito de los cielos”.

Otro cuento, “Historia de la Ciudad de Bronce” nos describe, sin nombrarla, la ciudad que bien podría ser Iram: el emir Musa, conocido por ser el héroe de la conquista musulmana de España, es enviado a investigar acerca de una ciudad misteriosa. Desde la cima de una colina cercana, pudo contemplar sus elevados palacios, sus cúpulas relucientes, sus jardines perfumados y riachuelos. Era una ciudad fortificada, pero vacía y abandonada. Musa consiguió entrar en ella, hallando muertos a sus habitantes.

Al parecer, los hechos tienen lugar durante el reinado de un califa omeya de principios del siglo VIII d.C. Es la expresión de la ciudad rica y fastuosa, pero al mismo tiempo fantasmal, misteriosa y prohibida. Podrá pensarse que se trata de relatos salidos de la fecunda imaginación del autor. Es muy posible. Pero no faltan quiénes creen que "Las Mil y una Noches" sería algo más que una colección de relatos inventados, y nos encontraríamos ante una serie de informaciones con una base real, de origen árabe pero también griego, egipcio o hindú, procedentes de culturas desaparecidas. Iram podría ser el recuerdo de una mítica ciudad olvidada en el desierto, un espejismo, poseedora de grandes riquezas, orgullosa y envidiada, convenientemente adornada por el extenso ropaje poético del autor de los cuentos.

Nos hallaríamos pues ante una ciudad sobre la cual Dios hizo caer un terrible castigo a causa de su corrupción y soberbia. La tradición árabe nos informa, sin embargo, de que las noticias sobre Iram son más antiguas, ya que Salomón, en su alfombra voladora, paseó sobre un palacio perdido en el desierto, que más tarde se llamaría Iram. Una leyenda de los shammar, tribu ubicada cerca de Mosul, indica que fue fundada por Ad, jefe de la tribu de los adíes, adquiriendo prontamente renombre por toda Arabia debido a sus palacios, construidos en oro y a su riqueza en flores y frutos. Ad llegó a creerse un dios, orgulloso de su creación, pero el cielo no permitió este acto de orgullo, hiriéndole con su fuego. Como signo eterno de la justicia divina, la ciudad existiría aún, aunque invisible al ojo humano.
 

Imagen de JordiMiro

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