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Vivencias del tren II

 Aquello fue terrible, en aquella sala de espera de la estación de Chinchilla parecía que el reloj se había parado, a través de los cristales veíamos como la nieve caía incesantemente, las personas que tuvimos que bajar del tren sentíamos como el frío nos calaba, mi hermano y yo estábamos casi abrazados, más unidos que nunca, oíamos como el estómago nos hacía un poco de ruido ¡era hambre!

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Vivencias de todos los viajes

Mientras estoy sentada en el sofá mirando el jardín a través de los cristales, los pajarillos vienen y van, saltando alegremente de rama en rama, y entonces me asaltan recuerdos y vivencias de mi vida. Unas vivencias que bien pudieran ser de una aventurera, nómada que camina como esos pájaros, de sitio en sitio, teniendo la suerte de conocer lugares, rincones inesperados unos y otros que por estar cerca no son menos interesantes.

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Nuestro viaje por Japón

 Mayo 1998:

Mi marido me hablaba, pero yo no se si es que pensaba en otra cosa o quizás ¿Estaba soñando?

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Mi primer viaje a París

 Era el año 1968, había terminado mis estudios, justo al siguiente mes de aquel revolucionario mayo. Me ofrecieron un trabajo en la capital de la luz. No lo pensé, prepare rápidamente mis cosas, mi equipaje ¡tampoco mucho! Para ¿qué? Allí todo sería distinto, eso sí no podía olvidar mis dibujos, mis pinturas ¡claro que para eso debía de coger todo lo que tenía hecho en papel!

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Viaje a la esperanza - II parte

 Al día siguiente, sin desayunar nos pusimos en marcha dirección al lugar donde nos esperaban con no muy buenas noticias; la verdad es, que nos levantamos con rapidez, la noche había sido larga, y aún estando cansados del viaje, del llegar, e instalarnos, a pesar de todo eso, nos costo mucho conciliar aquel deseado sueño, después de hablar un largo rato en la cama, diciendo que extrañábamos el lugar, o que el tiempo había sido un cambio brusco, etc. etc..

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Viaje a la esperanza I - parte

 Era difícil saber si aquel viaje iba a tener un retorno feliz. Aún no habiendo perdido nunca las esperanzas. Aún sabiendo y pensando que a pesar de las dificultades todo iba a salir bien, pero... Aún y así, el gusanillo de la incertidumbre roía de vez en cuando ¡Eso sí! sin perder nunca la sonrisa, mostrando la parte más natural que tenemos las personas.

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